Carlos Gabriel Plenazio
Gabriel varón gay enfermero
Aturde el pensamiento y me maldigo,
tendido en este campo de borraja
poniendo el basto suelo por testigo,
lastimada la piel en desventaja.
Y muerto por el filo en la navaja,
aquella suerte de los siglos sigo,
con la frente hacia el suelo cabizbaja
y la espalda quebrada sin abrigo.
Soy esa antigua esfinge que aborrece
el agua sanadora del bautismo,
aquel cerezo seco no florece,
por mas que se lo riegue en el gemido,
soy en esta desgracia un cataclismo
un lobezno que execra en el aullido.
Piedad, te pide mi latido viejo,
suplico, a esos ojos renegridos,
salvación en la luz de tu reflejo,
a este corazón de los prohibidos.
Si tu beso tu boca mi alma esqueja
pulsaría en mis entrañas los fluidos,
sanaría el dolor que tanto aqueja,
en éste labio y corazón heridos.
Ten a bien cobijarte, en el empeño
de este falto que en el olvido clama ,
si tu poesía me prendiera un sueño,
trovaría mi vida por el monte,
si tu tomaras por honor mi fama ,
cantaría en las voces del sinsonte.
tendido en este campo de borraja
poniendo el basto suelo por testigo,
lastimada la piel en desventaja.
Y muerto por el filo en la navaja,
aquella suerte de los siglos sigo,
con la frente hacia el suelo cabizbaja
y la espalda quebrada sin abrigo.
Soy esa antigua esfinge que aborrece
el agua sanadora del bautismo,
aquel cerezo seco no florece,
por mas que se lo riegue en el gemido,
soy en esta desgracia un cataclismo
un lobezno que execra en el aullido.
Piedad, te pide mi latido viejo,
suplico, a esos ojos renegridos,
salvación en la luz de tu reflejo,
a este corazón de los prohibidos.
Si tu beso tu boca mi alma esqueja
pulsaría en mis entrañas los fluidos,
sanaría el dolor que tanto aqueja,
en éste labio y corazón heridos.
Ten a bien cobijarte, en el empeño
de este falto que en el olvido clama ,
si tu poesía me prendiera un sueño,
trovaría mi vida por el monte,
si tu tomaras por honor mi fama ,
cantaría en las voces del sinsonte.
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