Quería irme lejos donde nadie me encontrase,
y al final las horas muertas
me encontraron por la calle,
una calle,
una ciudad,
donde apenas quedan árboles
a los que arrimarse con su sombra suave.
Entre filos de navajas y basura que arde
deseo que los días pasen y que siempre se haga tarde,
que los soles se me escapen
y que la noche me aguarde.
Que las esquinas estén llenas de gente con quien cruzarse,
que las plazas y los bares sean el oxígeno
que da algo de sentido
a este cruce con el límite
entre amarguras y sueños divinos.
Todo por no ser modelado,
por no tolerarme para quedarme tonto
con tanta estupidez que gravita
y entra,
sin que pueda remediarse,
en mi alma por mis poros.
Si el alma tuviera sangre,
yo me desangraría.
Y quizás lo mejor sería.
Psycho
y al final las horas muertas
me encontraron por la calle,
una calle,
una ciudad,
donde apenas quedan árboles
a los que arrimarse con su sombra suave.
Entre filos de navajas y basura que arde
deseo que los días pasen y que siempre se haga tarde,
que los soles se me escapen
y que la noche me aguarde.
Que las esquinas estén llenas de gente con quien cruzarse,
que las plazas y los bares sean el oxígeno
que da algo de sentido
a este cruce con el límite
entre amarguras y sueños divinos.
Todo por no ser modelado,
por no tolerarme para quedarme tonto
con tanta estupidez que gravita
y entra,
sin que pueda remediarse,
en mi alma por mis poros.
Si el alma tuviera sangre,
yo me desangraría.
Y quizás lo mejor sería.
Psycho