kalkbadan
Poeta que considera el portal su segunda casa
SANGRE Y HUESOS
Al parecer tenemos seis litros de sangre y doscientos seis huesos.
A veces, bien podrían ser seis litros de lodo y doscientas seis barras de plomo.
Y es que en ocasiones —en estas ocasiones—
los huesos se astillan y atraviesan los jirones de la chaqueta
que flamea sobre el torso de paja
del espantapájaros en que se convierte uno de tanto asustarse.
La sangre se torna en un pantano masticado
por manglares y nenúfares suspendidos
sobre la ausente primavera
de un fondo vomitado de oscura gelatina.
Hace ya demasiado tiempo que la bomba escarlata
que se aloja en la jaula de mi pecho
trocó la sangre del torrente por el légamo del pantano.
Al parecer son seis litros de sangre y doscientos seis huesos,
pero lo que yo siento dentro de mí
es un gigantesco bloque de basalto
que se incrustó en el mismo espacio que me dejó el ánimo
cuando se exilió de mis fronteras.
Y ahora ya solo me queda una psique de cristal
y ese vértigo que muerde tus entrañas
cuando escuchas al pánico silbando
en el descansillo de tus meninges.
Es terrible asomarse a la mirilla sabiendo que está ahí
esperando, paciente, su momento.
Dicen que tenemos seis litros de sangre y doscientos seis huesos.
Lo que yo daría por que fueran seis litros de cielo
y doscientas seis golondrinas al vuelo
con mis planes
Kalkbadan
Madrid, 20 de febrero de 2023
Al parecer tenemos seis litros de sangre y doscientos seis huesos.
A veces, bien podrían ser seis litros de lodo y doscientas seis barras de plomo.
Y es que en ocasiones —en estas ocasiones—
los huesos se astillan y atraviesan los jirones de la chaqueta
que flamea sobre el torso de paja
del espantapájaros en que se convierte uno de tanto asustarse.
La sangre se torna en un pantano masticado
por manglares y nenúfares suspendidos
sobre la ausente primavera
de un fondo vomitado de oscura gelatina.
Hace ya demasiado tiempo que la bomba escarlata
que se aloja en la jaula de mi pecho
trocó la sangre del torrente por el légamo del pantano.
Al parecer son seis litros de sangre y doscientos seis huesos,
pero lo que yo siento dentro de mí
es un gigantesco bloque de basalto
que se incrustó en el mismo espacio que me dejó el ánimo
cuando se exilió de mis fronteras.
Y ahora ya solo me queda una psique de cristal
y ese vértigo que muerde tus entrañas
cuando escuchas al pánico silbando
en el descansillo de tus meninges.
Es terrible asomarse a la mirilla sabiendo que está ahí
esperando, paciente, su momento.
Dicen que tenemos seis litros de sangre y doscientos seis huesos.
Lo que yo daría por que fueran seis litros de cielo
y doscientas seis golondrinas al vuelo
con mis planes
en sus picos.
Kalkbadan
Madrid, 20 de febrero de 2023
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