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Un honor, con mayor sentimiento que el profesado,
resulta difícil que pueda arder en pecho alguno.
Al contemplar la primera luz que aparece al
despuntar el nuevo día, y observar el interés que
muestra, en permanecer cautivo de mis aconteceres,
me veo obligado a permanecer impávido, hasta la
caída de la tarde, para darme buena cuenta de la
hermosura que nos brinda nuestra madre naturaleza.
Mientras que la ventana de nuestros ojos, decida
permanecer abierta, seguro estoy, que el nuevo
día aparecerá con su luz especial.
Un honor, con mayor sentimiento que el profesado,
resulta difícil que pueda arder en pecho alguno.
Al contemplar la primera luz que aparece al
despuntar el nuevo día, y observar el interés que
muestra, en permanecer cautivo de mis aconteceres,
me veo obligado a permanecer impávido, hasta la
caída de la tarde, para darme buena cuenta de la
hermosura que nos brinda nuestra madre naturaleza.
Mientras que la ventana de nuestros ojos, decida
permanecer abierta, seguro estoy, que el nuevo
día aparecerá con su luz especial.
Así y mientras tanto sacar lo mejor de nosotros mismos para apreciar lo que nos llega cada día, para abrir los ojos y ver el estupendo cielo, sólo con eso seremos la mayor felicidad, bello tu poema, un saludo Emiliodom