jose villa
Poeta que considera el portal su segunda casa
más de uno estará muriendo ahora
en algún lugar de la tierra
perdido ya su tiempo, llegada su hora final
tal vez al fondo de un oscuro callejón en alguna fría ciudad del norte
o en el cuarto de un multifamilar a las afueras de bogotá
quizás en un claustrofóbico apartamento del este de los ángeles
en el entresuelo de algún edificio en buenos aires
en la casa de al lado o en aquella
del balcón rojo cerca de la esquina;
alguien que hasta ayer aún planeaba dónde pasaría el verano
o salir el sábado en la noche a tomarse unas copas con los amigos
alguien que el viernes pasado después de 2 años de solicitarlo
recibió por fin el pequeño aumento de sueldo que le permitiría
terminar de pagar las letras vencidas de un auto hace mucho embargado
alguien que miraba el cuerpo estropeado de su mujer y pensaba
"¡cómo resistiré seguir con ella por más tiempo, dios mío!"
ese alguien que podrías ser tú, yo o cualquiera
se prepara ahora para dejar de existir,
su plazo a punto ya de extinguirse
el frío aliento de la muerte acariciando sus mejillas;
ya no le restará tiempo más que para hacerse unas pocas preguntas
¿qué fue lo que hice con mi puta vida?
¿en qué jodidos se me escurrió el tiempo sin sentirlo?
¿por qué nunca vi más allá de la jodida rutina?
de repente le habrá empezado a corroer la sospecha
de que la vida no se trataba en realidad de hacer las cosas que él hacía
cosas como pasar 10 horas diarias metido en una oficina
regresar cansado a casa al final del día
coger una cerveza y sentarse frente a la tele
discutir con su mujer a causa de alguna estupidez concerniente
a la estúpida de su suegra o a la estúpida de su cuñada
encabronarse con su mujer porque ella
se encerró en el cuarto de las visitas y eso significa
que después de ver la tele él tendrá que dormir solo
otra vez
un día sí y otro también
a veces una ligera variación en la rutina
pero muy ligera
y la vida se pasó sin sentirlo
y el abismo se abre ahora a sus pies dispuesto a engullirlo
¡debe tratarse de una broma!
¿sólo era eso y ahora esfumarse sin más?
¡pero si él todavía no ha hecho lo que siempre quiso hacer
no ha buceado en los arrecifes de coral del mar de australia
no ha estado en áfrica de cacería ni ha puesto el pie
encima del cuerpo abatido de un enorme elefante
no manejó un ferrari descapotable a lo largo de la costa azul
con una hermosa rubia de larga cabellera sentada al lado
no se enamoró como en las películas ni besó como en las películas ni supo nunca realmente lo que era ser feliz
así que por lo tanto no puede morirse así nomás
así de imprevisto, asì como asì
justo ahora que había decidido renunciar a ese jodido trabajo
justo ahora que había empezado a pensar en divorciarse
y vender la casa y largarse a otro país
recorrer noruega a pie durante el verano
ver el sol de medianoche
conocer a una chica de larga cabellera rubia y enamorarse
como en las películas
que ella lo mirara como ingrid miraba a humprey al final de casablanca
justo ahora que su vida empezaría a remontar y a convertirse en esa maravillosa empresa que él siempre había soñado que fuera
justo ahora aparecía la señora de afilados pómulos
y le decía que todo había terminado
que la partida llegaba a su fin
y es tiempo ya de regresar a las sombras
sin nada en las manos
sin una mínima victoria de qué alardear allá donde irá
y sintiendo ya en lo más profundo de su ser
la escalofriante certeza de que otra vida
-aunque fuese una tan insignificante como la que había vivido-
ya nunca volverá a ocurrirle
en algún lugar de la tierra
perdido ya su tiempo, llegada su hora final
tal vez al fondo de un oscuro callejón en alguna fría ciudad del norte
o en el cuarto de un multifamilar a las afueras de bogotá
quizás en un claustrofóbico apartamento del este de los ángeles
en el entresuelo de algún edificio en buenos aires
en la casa de al lado o en aquella
del balcón rojo cerca de la esquina;
alguien que hasta ayer aún planeaba dónde pasaría el verano
o salir el sábado en la noche a tomarse unas copas con los amigos
alguien que el viernes pasado después de 2 años de solicitarlo
recibió por fin el pequeño aumento de sueldo que le permitiría
terminar de pagar las letras vencidas de un auto hace mucho embargado
alguien que miraba el cuerpo estropeado de su mujer y pensaba
"¡cómo resistiré seguir con ella por más tiempo, dios mío!"
ese alguien que podrías ser tú, yo o cualquiera
se prepara ahora para dejar de existir,
su plazo a punto ya de extinguirse
el frío aliento de la muerte acariciando sus mejillas;
ya no le restará tiempo más que para hacerse unas pocas preguntas
¿qué fue lo que hice con mi puta vida?
¿en qué jodidos se me escurrió el tiempo sin sentirlo?
¿por qué nunca vi más allá de la jodida rutina?
de repente le habrá empezado a corroer la sospecha
de que la vida no se trataba en realidad de hacer las cosas que él hacía
cosas como pasar 10 horas diarias metido en una oficina
regresar cansado a casa al final del día
coger una cerveza y sentarse frente a la tele
discutir con su mujer a causa de alguna estupidez concerniente
a la estúpida de su suegra o a la estúpida de su cuñada
encabronarse con su mujer porque ella
se encerró en el cuarto de las visitas y eso significa
que después de ver la tele él tendrá que dormir solo
otra vez
un día sí y otro también
a veces una ligera variación en la rutina
pero muy ligera
y la vida se pasó sin sentirlo
y el abismo se abre ahora a sus pies dispuesto a engullirlo
¡debe tratarse de una broma!
¿sólo era eso y ahora esfumarse sin más?
¡pero si él todavía no ha hecho lo que siempre quiso hacer
no ha buceado en los arrecifes de coral del mar de australia
no ha estado en áfrica de cacería ni ha puesto el pie
encima del cuerpo abatido de un enorme elefante
no manejó un ferrari descapotable a lo largo de la costa azul
con una hermosa rubia de larga cabellera sentada al lado
no se enamoró como en las películas ni besó como en las películas ni supo nunca realmente lo que era ser feliz
así que por lo tanto no puede morirse así nomás
así de imprevisto, asì como asì
justo ahora que había decidido renunciar a ese jodido trabajo
justo ahora que había empezado a pensar en divorciarse
y vender la casa y largarse a otro país
recorrer noruega a pie durante el verano
ver el sol de medianoche
conocer a una chica de larga cabellera rubia y enamorarse
como en las películas
que ella lo mirara como ingrid miraba a humprey al final de casablanca
justo ahora que su vida empezaría a remontar y a convertirse en esa maravillosa empresa que él siempre había soñado que fuera
justo ahora aparecía la señora de afilados pómulos
y le decía que todo había terminado
que la partida llegaba a su fin
y es tiempo ya de regresar a las sombras
sin nada en las manos
sin una mínima victoria de qué alardear allá donde irá
y sintiendo ya en lo más profundo de su ser
la escalofriante certeza de que otra vida
-aunque fuese una tan insignificante como la que había vivido-
ya nunca volverá a ocurrirle
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