• MundoPoesía se ha renovado! Nuevo diseño y nuevas funciones. Ver cambios

Se ha detenido mi corazón

Jose Anibal Ortiz Lozada

Poeta adicto al portal
Se ha detenido mi corazón,
en ese instante clandestino,
ese cruce de miradas
donde el universo se pliega y repliega
en un guiño cómplice del destino.

Te vi, y el tiempo, caprichoso,
se detuvo a contemplar
cómo las estrellas se refugiaban en tus ojos,
creando un abismo de eternidad
en el caos de una cafetería.

El café, tibio testigo,
se enfría en mi mano olvidada,
mientras las conversaciones
se disuelven en murmullos de nada,
como si el mundo entero se difuminara
en el contorno de tu silueta.

Y ahí, en ese segundo infinito,
supe que eras tú,
la mujer que mis noches
habían dibujado en trazos de esperanza,
la musa que mi corazón, ciego,
había anhelado en sus latidos más profundos.

Pero entonces, su mano en la tuya,
esa alianza de carne y promesas
que me grita su existencia,
recordándome que llegué tarde,
que tu vida ya tiene un ancla.

Se ha detenido mi corazón,
en la frontera de un amor imposible,
en el borde afilado de un deseo
que nunca encontrará su eco.

Y, sin embargo, no puedo evitar
buscar tu mirada entre la multitud,
soñar con tus labios,
imaginar un universo alterno.

Donde no existen ataduras,
donde el tiempo es un aliado,
donde tú y yo, sin sombras,
nos encontramos en la eternidad de un abrazo.

Pero esta es la realidad,
la cruel verdad que nos separa,
y mi corazón, detenido,
late en un compás de dolor y anhelo.

Te seguiré amando en silencio,
en cada esquina de mis pensamientos,
en cada suspiro ahogado,
en cada fragmento de un poema
que nunca leerás.

Se ha detenido mi corazón,
pero en ese instante robado,
viví un amor eterno,
aunque fuera solo un destello
en la vastedad de lo imposible.
 
Se ha detenido mi corazón,
en ese instante clandestino,
ese cruce de miradas
donde el universo se pliega y repliega
en un guiño cómplice del destino.

Te vi, y el tiempo, caprichoso,
se detuvo a contemplar
cómo las estrellas se refugiaban en tus ojos,
creando un abismo de eternidad
en el caos de una cafetería.

El café, tibio testigo,
se enfría en mi mano olvidada,
mientras las conversaciones
se disuelven en murmullos de nada,
como si el mundo entero se difuminara
en el contorno de tu silueta.

Y ahí, en ese segundo infinito,
supe que eras tú,
la mujer que mis noches
habían dibujado en trazos de esperanza,
la musa que mi corazón, ciego,
había anhelado en sus latidos más profundos.

Pero entonces, su mano en la tuya,
esa alianza de carne y promesas
que me grita su existencia,
recordándome que llegué tarde,
que tu vida ya tiene un ancla.

Se ha detenido mi corazón,
en la frontera de un amor imposible,
en el borde afilado de un deseo
que nunca encontrará su eco.

Y, sin embargo, no puedo evitar
buscar tu mirada entre la multitud,
soñar con tus labios,
imaginar un universo alterno.

Donde no existen ataduras,
donde el tiempo es un aliado,
donde tú y yo, sin sombras,
nos encontramos en la eternidad de un abrazo.

Pero esta es la realidad,
la cruel verdad que nos separa,
y mi corazón, detenido,
late en un compás de dolor y anhelo.

Te seguiré amando en silencio,
en cada esquina de mis pensamientos,
en cada suspiro ahogado,
en cada fragmento de un poema
que nunca leerás.

Se ha detenido mi corazón,
pero en ese instante robado,
viví un amor eterno,
aunque fuera solo un destello
en la vastedad de lo imposible.
Es dulce vivir un amor así.

Saludos
 
Se ha detenido mi corazón,
en ese instante clandestino,
ese cruce de miradas
donde el universo se pliega y repliega
en un guiño cómplice del destino.

Te vi, y el tiempo, caprichoso,
se detuvo a contemplar
cómo las estrellas se refugiaban en tus ojos,
creando un abismo de eternidad
en el caos de una cafetería.

El café, tibio testigo,
se enfría en mi mano olvidada,
mientras las conversaciones
se disuelven en murmullos de nada,
como si el mundo entero se difuminara
en el contorno de tu silueta.

Y ahí, en ese segundo infinito,
supe que eras tú,
la mujer que mis noches
habían dibujado en trazos de esperanza,
la musa que mi corazón, ciego,
había anhelado en sus latidos más profundos.

Pero entonces, su mano en la tuya,
esa alianza de carne y promesas
que me grita su existencia,
recordándome que llegué tarde,
que tu vida ya tiene un ancla.

Se ha detenido mi corazón,
en la frontera de un amor imposible,
en el borde afilado de un deseo
que nunca encontrará su eco.

Y, sin embargo, no puedo evitar
buscar tu mirada entre la multitud,
soñar con tus labios,
imaginar un universo alterno.

Donde no existen ataduras,
donde el tiempo es un aliado,
donde tú y yo, sin sombras,
nos encontramos en la eternidad de un abrazo.

Pero esta es la realidad,
la cruel verdad que nos separa,
y mi corazón, detenido,
late en un compás de dolor y anhelo.

Te seguiré amando en silencio,
en cada esquina de mis pensamientos,
en cada suspiro ahogado,
en cada fragmento de un poema
que nunca leerás.

Se ha detenido mi corazón,
pero en ese instante robado,
viví un amor eterno,
aunque fuera solo un destello
en la vastedad de lo imposible.
Aunque se detiene el corazón el poema está lleno de buenas letras, un saludo y abrazo
 
Se ha detenido mi corazón,
en ese instante clandestino,
ese cruce de miradas
donde el universo se pliega y repliega
en un guiño cómplice del destino.

Te vi, y el tiempo, caprichoso,
se detuvo a contemplar
cómo las estrellas se refugiaban en tus ojos,
creando un abismo de eternidad
en el caos de una cafetería.

El café, tibio testigo,
se enfría en mi mano olvidada,
mientras las conversaciones
se disuelven en murmullos de nada,
como si el mundo entero se difuminara
en el contorno de tu silueta.

Y ahí, en ese segundo infinito,
supe que eras tú,
la mujer que mis noches
habían dibujado en trazos de esperanza,
la musa que mi corazón, ciego,
había anhelado en sus latidos más profundos.

Pero entonces, su mano en la tuya,
esa alianza de carne y promesas
que me grita su existencia,
recordándome que llegué tarde,
que tu vida ya tiene un ancla.

Se ha detenido mi corazón,
en la frontera de un amor imposible,
en el borde afilado de un deseo
que nunca encontrará su eco.

Y, sin embargo, no puedo evitar
buscar tu mirada entre la multitud,
soñar con tus labios,
imaginar un universo alterno.

Donde no existen ataduras,
donde el tiempo es un aliado,
donde tú y yo, sin sombras,
nos encontramos en la eternidad de un abrazo.

Pero esta es la realidad,
la cruel verdad que nos separa,
y mi corazón, detenido,
late en un compás de dolor y anhelo.

Te seguiré amando en silencio,
en cada esquina de mis pensamientos,
en cada suspiro ahogado,
en cada fragmento de un poema
que nunca leerás.

Se ha detenido mi corazón,
pero en ese instante robado,
viví un amor eterno,
aunque fuera solo un destello
en la vastedad de lo imposible.

Un placer amigo Anibal. Un abrazo.
 
Ayuda Usuarios

You haven't joined any salas.

You haven't joined any salas.
Atrás
Arriba