Carlos Gabriel Plenazio
Gabriel varón gay enfermero
Se ha muerto sobre mis brazos mi niño,
lirio blanco en luz, ciego me ha dejado,
y en desconsuelo al luto el alma tiño.
Suerte de mi dolor desesperado,
ha muerto mi vida, alarido y llanto,
flor preciosa del vientre que he sembrado.
Se ha muerto el mundo y muero en este espanto,
de haber perdido risas de una cuna,
la noche y este amor que duelen tanto.
Como duelen los lobos a la luna,
le duelen a mi amada las entrañas
sin consuelo haber, ni palabra alguna.
En mis pupilas solo telarañas,
en ellas se tejen maldiciones
que a lengua y corazón siembran cizañas.
Mi mujer desolada en emociones,
llora al verme salir, mi niño en brazos,
clavándome un puñal de sensaciones.
Al campo sepulcral hecho pedazos,
marcho yo a ofrendar jóvenes huesos
y siento en toda el alma picotazos,
por mi niño al que lloro entre mi besos.
lirio blanco en luz, ciego me ha dejado,
y en desconsuelo al luto el alma tiño.
Suerte de mi dolor desesperado,
ha muerto mi vida, alarido y llanto,
flor preciosa del vientre que he sembrado.
Se ha muerto el mundo y muero en este espanto,
de haber perdido risas de una cuna,
la noche y este amor que duelen tanto.
Como duelen los lobos a la luna,
le duelen a mi amada las entrañas
sin consuelo haber, ni palabra alguna.
En mis pupilas solo telarañas,
en ellas se tejen maldiciones
que a lengua y corazón siembran cizañas.
Mi mujer desolada en emociones,
llora al verme salir, mi niño en brazos,
clavándome un puñal de sensaciones.
Al campo sepulcral hecho pedazos,
marcho yo a ofrendar jóvenes huesos
y siento en toda el alma picotazos,
por mi niño al que lloro entre mi besos.