Se llama María y es prostituta

esthergranados

Poeta adicto al portal
Se llama María y es prostituta. Vive en la calle desde los ocho años. Rebusca en la basura y esnifa pegamento, lo primero para subsistir, lo segundo para soportarlo. Su hogar está en cualquier parte donde esté a salvo de maleantes y policías y lo más parecido a una familia que conoce son otros niños como ella con los que convive. No sabe jugar. Nunca lo ha hecho. Su vida ha sido una sucesión de desgracias desde que nació. No levantaba un palmo del suelo y ya ayudaba en las tareas domesticas: acarreaba el agua, limpiaba la miserable chabola en la que vivía, hacía la comida cuando la había, cuidaba de sus hermanos y salía a mendigar cuando hacía falta o a buscar en los vertederos cualquier cosa que pudiera venderse. Es uno de esos niños que la gente acomodada ve en los reportajes de televisión o en los anuncios de las ONG especialmente por Navidad para remover conciencias y recaudar donativos. Con ocho años tuvo que irse de casa porque su padre abusaba de ella con la connivencia de su mamá, que nunca la creyó o que prefirió no hacerlo. Con esa edad en la que cualquier niño disfruta de la infancia, y solo tiene que aprender y jugar, ella tuvo que enfrentarse al mundo sola y sin dinero. Salió de casa con lo puesto que eran prácticamente harapos. A sus padres nunca los echó de menos, a sus hermanos mucho, lloraba cada noche al recordarlos y soñaba con sacarlos de la mísera chabola donde vivían. Estuvo sola una semana, hasta que una tarde se le acercó un niño y la invitó a ir con el. Durmieron en el portalón de una casa medio derruida en las afueras de la ciudad. Esa misma noche, para distraer el hambre y espantar el miedo, esnifó pegamento por primera vez, más tarde pasó a ser una rutina y una necesidad. Empezaron a organizarse desde el principio, cada uno tenía una misión, a veces le tocaba pedir, otras robar en tiendas y mercadillos y casi todas las noches prostituirse. Eso era lo más duro. Los hombres con los que estaba le daban mucho asco, casi todos viejos y de pésimos modales. Alguno que otro la llegó a golpear y más de una vez, estuvieron a punto de matarla de una paliza por no cumplir con sus exigencias de viejos depravados. Se creían con derecho a todo por un precio miserable, y no tenían ningún pudor en ensañarse salvajemente con ella. Una noche cualquiera se fue con un hombre a un descampado. La obligó a hacer cosas que ni las mentes más sádicas se hubieran atrevido a imaginar. Lo dejó hacer. Cuando terminó, el se quedó en el suelo adormecido, ella cogió una piedra y le golpeó en la cabeza.Se quedó allí sentada, balanceándose en la oscuridad con la mirada perdida en algún punto del negro horizonte...negro como su propia vida, como su mala suerte. Se puso en pie y se secó las lagrimas, echó a correr pensando que en el infierno no se podría estar peor pero que tampoco tenía ganas de comprobarlo.
 
Que triste historia esther, es un infierno en verdad, así sucede en muchos lugares, lo que la vida les ha llevado, un relato que sobrecoge. Un saludo
 
Me uno al cometario de Evano, ciertamente el infierno está presente en muchas vidas...Como dice un refrán, unos nacen con estrellas y otros estrellados.
Algunos respiran el infierno desde su más tierna edad, y lo peor viene cuando encima son incomprendidos, rechazados, marginados, por la sociedad, que en definitiva, es la que no ha hecho nada para evitar que los inocentes acaben así.
Somos tan hipocritas...tan azquerosamente deshumanizados, Sufrir no se nos da bien, y preferimos ignorar.
Gracias por denunciar y hablar por los que no tienen voz.
 
Gracias por tus palabras, desgraciadamente estas horribles situaciones estan muy presentes en nuestra sociedad, ojalá acabar con ellas fuese tan " sencillo" como escribir un relato.un abrazo.
 
Agradezco tu comentario, nada me gustaría más que este relat fuese solo fruto de mi imaginación, y que estas situaciones tan trágicas no existiesen.Un saludo.
 
Gracias por tus palabras, desgraciadamente estas horribles situaciones estan muy presentes en nuestra sociedad, ojalá acabar con ellas fuese tan " sencillo" como escribir un relato.un abrazo.

Así es, no es tan sencillo. Pero al menos hay personas que nos los ignoran, y pueden incomodar a está sociedad podrida.
Aunque como dices, acabar con esto es muy dificil, sobre todo cuando no impera la justicia de corazón, si no la monetaria.
Gracias, un beso.
Me gusta como escribes y lo que transmites.

 
Una historia triste... ¿? Una historia real, cotidiana, diaria...
¿Cuánto dura la tristeza de quienes los ven? ¿Lo mismo que leer esta obra?
Y a la siguiente cuadra todos nos olvidamos, como al pasar a la siguiente obra...
Luego damos un donativo a las ONG infantiles y creemos que la vida de todos
esos niños cambiarán al instante de meter el billete en el tarrito...

Triste y lamentable somos los seres humanos...


Fuerte y buen relato.

PD: En mi país hace años se cambió el pegamento por algo llamado "pastabase"
doblemente adictivo, doblemente destructivo, mayor rapidez en la destrucción mental,
en definitiva, todo lo que antes se tiraba de las drogas por no tener efecto y sólo
causar daño, ahora de recicla y se vende por monedas a los niños y jóvenes pobres...
La adicción es tan grande que darles cocaína sería mejor, pero no aceptan
otra droga, no hay marihuana legal gubernamental que los ayude una vez que la tomaron.




Saludos!
 
Llevas razón Ro.Bass, desgraciadamente hacemos mucho menos de lo necesario para que el mundo cambie y sea más habitable y justo...los seres humanos somos auténticos depredadores algunas veces. Un abrazo y gracias por leerme.
 
Esther, esa es la misión del artista. Denunciar. Decir. Hacer ver. Su relato es sobrecogedor. De alguna manera me hizo hasta sentir vergüenza por estarme quejando de situaciones que a uno le afectan, cuando siguen existiendo tantas "Marías" como las de su historia en este mundo. Gracias por ayudarme a levantar la cara y recordar los compromisos que tenemos como poetas.
 
Historia de una mujer
para la que la vida no es precisamente
de color de rosa, pero ella
intenta subsistir como buenamente puede
para no zozobrar y defenderse contra el ataque animal de la tiranía humana.
Un abrazo, ha sido un placer leerte.
Te dejo reputación.
 
Hola Cesar! Gracias por tu comentario, la literatura no es solo escribir cosas bellas, tambien sirve para remover conciencias, si mi humilde relato ha servido para eso, me doy por satisfecha, gracias otra vez por tus palabras y tu sensibilidad, un saludo.
 

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