XANA
Poeta fiel al portal
Se va
como quien corre tras el viento
siguiéndole los pasos.
Un suave latido acrecienta su memoria,
y apenas la luz alcanza a trasnochar
en su espacio.
Es esta una hora incierta
que se dejo morir de las palabras
que en mi boca aún se inflaman.
Ahora solo queda un cadencioso rumor
llenando su vacío
como desatinada respuesta.
Quizá ya no halle una sola página
que me permita doblar una última esquina
y deba entender que el mundo es ancho
y se nos pierde de vista
cuando alzamos los ojos al cielo.
Solo me queda ese silencio
que todo lo abarca,
el nombre que se apaga
con las primeras luces,
la imagen que ha perdido su reflejo,
el sueño vacío de las máscaras.
Su plato ya no está sobre la mesa,
su silla en el rincón donde solía,
todo parece haberse detenido
cuando antes con su presencia
era extenuante latido.
Su ausencia es onerosa carga,
el dolor del beso herido de mi boca,
el inquieto parpadeo de la noche sobre las aguas,
el llanto fiel de tanto haber amado.
como quien corre tras el viento
siguiéndole los pasos.
Un suave latido acrecienta su memoria,
y apenas la luz alcanza a trasnochar
en su espacio.
Es esta una hora incierta
que se dejo morir de las palabras
que en mi boca aún se inflaman.
Ahora solo queda un cadencioso rumor
llenando su vacío
como desatinada respuesta.
Quizá ya no halle una sola página
que me permita doblar una última esquina
y deba entender que el mundo es ancho
y se nos pierde de vista
cuando alzamos los ojos al cielo.
Solo me queda ese silencio
que todo lo abarca,
el nombre que se apaga
con las primeras luces,
la imagen que ha perdido su reflejo,
el sueño vacío de las máscaras.
Su plato ya no está sobre la mesa,
su silla en el rincón donde solía,
todo parece haberse detenido
cuando antes con su presencia
era extenuante latido.
Su ausencia es onerosa carga,
el dolor del beso herido de mi boca,
el inquieto parpadeo de la noche sobre las aguas,
el llanto fiel de tanto haber amado.