Cuervo4141
Poeta que considera el portal su segunda casa
¡Se vuelve olvido tu sonrisa!...
¡Se vuelve tortura tu nombre!..
¡Se pierde la luz de tus ojos,
se acaba la ternura de tus caricias!.
¡Se volvió himno tu partida!
Se guardan los anhelos,
se pierde la esperanza en lo
profundo del inmenso mar.
Se vuelve negro el azul del cielo,
se transforman en tormenta,
las nubes suaves y pasajeras.
Se cierra con llave de olvido,
el cofre de los tesoros de tus besos,
ya ajenos y en nuevas noches de primavera.
Ya se llego el otoño, ya se pinta
el invierno entre tormentas gélidas,
que atrapan el alma y los sueños;
ya no hay abrigo ni el calor de tu esencia.
Se vuelve quimera la alborada,
ya no habrá una primavera,
solo mantos de la gélida nevada,
que se ha plantado.
Se cierra la esperanza y se vuelve
olvido todo tu recuerdo.
¡Se vuelve tortura tu nombre!..
¡Se pierde la luz de tus ojos,
se acaba la ternura de tus caricias!.
¡Se volvió himno tu partida!
Se guardan los anhelos,
se pierde la esperanza en lo
profundo del inmenso mar.
Se vuelve negro el azul del cielo,
se transforman en tormenta,
las nubes suaves y pasajeras.
Se cierra con llave de olvido,
el cofre de los tesoros de tus besos,
ya ajenos y en nuevas noches de primavera.
Ya se llego el otoño, ya se pinta
el invierno entre tormentas gélidas,
que atrapan el alma y los sueños;
ya no hay abrigo ni el calor de tu esencia.
Se vuelve quimera la alborada,
ya no habrá una primavera,
solo mantos de la gélida nevada,
que se ha plantado.
Se cierra la esperanza y se vuelve
olvido todo tu recuerdo.
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