Quimera
Poeta recién llegado
Las sombras del pasado me persiguen
cuando respiro tranquila el aire del regodeo;
cual espinilla que trajina el viento,
un deber desertado se me ensarta en el pecho.
Todo cuanto tengo,
fruto de ese amor que me llueve del cielo,
me dice: por alguien estoy entre tu feudo,
y es entonces que la alegría producida por el logro,
se convierte en amargo remordimiento.
¿Realmente ? ¿será ?
y protesto.
La vida no es hermosa entonces,
se convierte en una deuda incompensable;
tanto bien del que me creo causante,
no es mi propia gloria, ni la de mis semejantes,
es la de alguien que parece ausente,
y entonces sale.
Qué martirio,
esta vida torturante
no me deja en paz disfrutar
con simplicidad de sus molicies,
siempre tengo que notar
esa sombra de Dios que me persigue,
para recordarme que la traición,
fue la que me hizo a tal persecución vulnerable.
cuando respiro tranquila el aire del regodeo;
cual espinilla que trajina el viento,
un deber desertado se me ensarta en el pecho.
Todo cuanto tengo,
fruto de ese amor que me llueve del cielo,
me dice: por alguien estoy entre tu feudo,
y es entonces que la alegría producida por el logro,
se convierte en amargo remordimiento.
¿Realmente ? ¿será ?
y protesto.
La vida no es hermosa entonces,
se convierte en una deuda incompensable;
tanto bien del que me creo causante,
no es mi propia gloria, ni la de mis semejantes,
es la de alguien que parece ausente,
y entonces sale.
Qué martirio,
esta vida torturante
no me deja en paz disfrutar
con simplicidad de sus molicies,
siempre tengo que notar
esa sombra de Dios que me persigue,
para recordarme que la traición,
fue la que me hizo a tal persecución vulnerable.