aquiles mendoza
Poeta recién llegado
"Sed"
Por Aquiles Mendoza L.
Sediento de las plantas,
las flores, sus hojas,
los mares,
la tierra,
el horizonte.
Sediento del canto de las aves,
del azul del cielo
y del verde limos de las montañas
reflejadas en el agua.
Sediento del sol,
de luz que ilumine mi pensamiento;
del metálico de la luna y los luceros;
del conocimiento del poder divino,
de la buena palabra,
del buen concejo;
de vencer mi orgullo,
y el resto de mis defectos.
Sediento por adquirir el intelecto,
sediento porque el mundo no se haga ignorante
de aquel que anhela llevarle un mensaje.
Sediento de la hormiga,
que verano e invierno tiene comida;
Sediento de la Cigarra con su filosofía
que se pasa la vida cantando,
aunque le caiga el agua encima
o los rayos del sol la estén quemando.
Sediento de luz que ilumine el pensamiento,
sediento por adquirir el intelecto;
Sediento por hacer desaparecer mis defectos,
así es de grande esta sed que siento.
Por Aquiles Mendoza L.
Sediento de las plantas,
las flores, sus hojas,
los mares,
la tierra,
el horizonte.
Sediento del canto de las aves,
del azul del cielo
y del verde limos de las montañas
reflejadas en el agua.
Sediento del sol,
de luz que ilumine mi pensamiento;
del metálico de la luna y los luceros;
del conocimiento del poder divino,
de la buena palabra,
del buen concejo;
de vencer mi orgullo,
y el resto de mis defectos.
Sediento por adquirir el intelecto,
sediento porque el mundo no se haga ignorante
de aquel que anhela llevarle un mensaje.
Sediento de la hormiga,
que verano e invierno tiene comida;
Sediento de la Cigarra con su filosofía
que se pasa la vida cantando,
aunque le caiga el agua encima
o los rayos del sol la estén quemando.
Sediento de luz que ilumine el pensamiento,
sediento por adquirir el intelecto;
Sediento por hacer desaparecer mis defectos,
así es de grande esta sed que siento.