Segundo Movimiento (A Frida Khalo, sinfonía india)

Ronald Bonilla

Poeta asiduo al portal
Mi cuerpo lleva en sí todas las heridas.

Frida Khalo



Todas las heridas. Todas las heridas.

No te bastó la noche que levantó su anclaje

entre tu collar y la falda,

no te bastó el lienzo manchado.

No la pátina de acero perforando las ansias.

No el amor desarraigado

insuflando tus vértebras de trapo y soledad.



No, amiga del aire, amiga del aceite,

No, amiga de los pobres, de tu pueblo

y las calas blanqueando la mañana.

Amiga de los besos que por besos fuiste

a los crepúsculos, a los hospitales,

a las marchas de mayo y su liturgia,

a los lechos de las ninfas más cálidas.

Esculpiste la inteligencia de los hombres

con una ternura no olvidada.



No, amiga del zarape, de la cuenca vacía,

de la osamenta cayendo entre las sábanas,

no te bastó una herida, sino todo lo imposible

de saberte cicatriz enamorada, lujuria

desgajando los tropeles del alba en su hortaliza;

que no vuelvas, te digo, cuando se restañen tus heridas,

todas, todas, que no vuelvas, quédate allí atrapada

entre la tumba y el mundo,

entre la noche y el viento,

que sepan de tus luces por tu herida de loba.

Que sepan del poema por la rueda del vientre,

que es hambrienta y que sueña

con alcoba de algodón y vendaje,

que sepan de tu boca

pues nos muerde la luna,

pues nos besa el futuro.



Somos uno en tu pueblo

que es el pueblo del mundo

y el color de tu Verbo,

tan manchado de auroras.

Que no vuelvas nunca, que no vuelvas.

Toda celebración de orfebre y fuego

será tu sangre crepitando siempre.



De mi libro inédito ALTAR DE DESONCIERTOS

Derechos de autor protegidos por ley

imagen:

The powerful personal style of Frida Kahlo
 

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