salgomanzano
Poeta veterano en el portal
Le conocí:era bueno
"en el buen sentido de la palabra".
Llegaba.Pedía café solo
y media tostada de tomate.
Platicábamos:
me confesaba sus rarezas
-tenía corazón de bondad-.
Un día le noté ausente:
mirada perdida por el ventanal
de la cafetería.
-Algo te pasa, le dije
(yo lo apreciaba).
Me soltó: "ellos brillan
en su carencia".
Le comprendí. Estaba solo
Comprendí el dolor y la soledad,
arrastrando la ausencia
de la compañera.
Me fijé en su ojos:
negros como la noche,hermosísimos
-cautivan al mirar.
No estaban.Miraban lejanías...
El amor no llegaba -mexicano era-.
Culto en la conversación,
sencillo en el tratar.
Pero un día se fue...AL MAS ALLA.
-Anita, un día....
De mis ojos caían lágrimas...
Anita,se te empañan los ojos,
a su lado decían.
No eran de amor,
eran de amistad humana (que yo estaba casada).
Sobre la tumba un clavel relucía...luz mexicana.
Por entre los olivares
venían aromas lejanos...
Siempre recordaré sus ojos,
y el exquisito y rico hablar
-era poesia su palabra-.
De regreso evoqué la biografía,
que me hizo, de su semblanza.
-una lágrima borré a cien kilómetros por hora-.
"en el buen sentido de la palabra".
Llegaba.Pedía café solo
y media tostada de tomate.
Platicábamos:
me confesaba sus rarezas
-tenía corazón de bondad-.
Un día le noté ausente:
mirada perdida por el ventanal
de la cafetería.
-Algo te pasa, le dije
(yo lo apreciaba).
Me soltó: "ellos brillan
en su carencia".
Le comprendí. Estaba solo
Comprendí el dolor y la soledad,
arrastrando la ausencia
de la compañera.
Me fijé en su ojos:
negros como la noche,hermosísimos
-cautivan al mirar.
No estaban.Miraban lejanías...
El amor no llegaba -mexicano era-.
Culto en la conversación,
sencillo en el tratar.
Pero un día se fue...AL MAS ALLA.
-Anita, un día....
De mis ojos caían lágrimas...
Anita,se te empañan los ojos,
a su lado decían.
No eran de amor,
eran de amistad humana (que yo estaba casada).
Sobre la tumba un clavel relucía...luz mexicana.
Por entre los olivares
venían aromas lejanos...
Siempre recordaré sus ojos,
y el exquisito y rico hablar
-era poesia su palabra-.
De regreso evoqué la biografía,
que me hizo, de su semblanza.
-una lágrima borré a cien kilómetros por hora-.
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