Semental, querido Sherlock.

Nommo

Poeta veterano en el portal
Elemental, querido Watson.


Ya se fue todo, al garete.
El toro Islero segó la vida de Manolete.
Voló en su bicicleta, Elliot,
portando en la cesta, a su amigo E. T.,


el extraterrestre.


No era dócil, sino salvaje,
mas aún, santo, San Silvestre.
Ya culminaron los Homo de Cro-Magnón,
desde hace 10.000 años en adelante,


en las cuevas, sus pinturas rupestres.


Por fin, inventaron la escritura,
hace 6.000 o 5.000 años,
y desde entonces, la cultura se guarda
como oro en paño.




Es fenicio, nuestro alfabeto.


Nuestros números, arábigos, como el café.
El kimono es japonés; buena vestimenta,
para las artes marciales.
Cargan en su vientre a sus bebés,


las madres canguro, y otros muchos marsupiales.


Moraleja: " Ya dejé preñadas,
a las sacerdotisas vestales.
Pero sigo siendo un mindundi,
corre-ve-y-dile, don Nadie


o petimetre. "
 
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Elemental, querido Watson.


Ya se fue todo, al garete.
El toro Islero segó la vida de Manolete.
Voló en su bicicleta, Elliot,
portando en la cesta, a su amigo E. T.,


el extraterrestre.


No era dócil, sino salvaje,
mas aún, santo, San Silvestre.
Ya culminaron los Homo de Cro-Magnón,
desde hace 10.000 años en adelante,


en las cuevas, sus pinturas rupestres.


Por fin, inventaron la escritura,
hace 6.000 o 5.000 años,
y desde entonces, la cultura se guarda
como oro en paño.




Es fenicio, nuestro alfabeto.


Nuestros números, arábigos, como el café.
El kimono es japonés; buena vestimenta,
para las artes marciales.
Cargan en su vientre a sus bebés,


las madres canguro, y otros muchos marsupiales.


Moraleja: " Ya dejé preñadas,
a las sacerdotisas vestales.
Pero sigo siendo un mindundi,
corre-ve-y-dile, don Nadie


o petimetre. "

Ser un marsupial es lo peor de lo peor.
No eres don Nadie,
Eres mi Nommeo.
Te llevo en mi vientre.
Cuando hayas crecido y madurado te dejaré saltar.
A ratitos.

¿De cuántas sacerdotisas estamos hablando?
¿Vestales?
Contra ellas,
Aldonza no puede competir.
Me limitaré a darte alojamiento mi pequeño marsupial.
 
Miguel, gracias por tu elogio.
Me alegra mucho estar a la altura de las circunstancias.
Este poema tiene un lado divertido, y otro, profundo.
Para que surja de la fuente, un chorro de agua subterránea.


Aldonza, mi misión como semental, ha terminado.
Fui feliz, en mi trayecto.
He resuelto problemas filosóficos de tipo esotérico o espiritual.
Matemática, geometría, masonería, Divina Comedia, Nuevo Orden Mundial, economía, ecología, psicología y Sexo implícito.
Cosas que siempre nos acompañan, desde tiempo inmemorial.
Pero que no podemos exponer, en toda su desnudez, ante nosotros.
Dado que nos muestran aspectos recónditos del Tiempo, y de cada Momento.
A cada pequeño paso del Señor Tiempo, o sea, a cada pequeño instante, suceden cosas maravillosas...
A nuestro alrededor.
 
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Miguel, gracias por tu elogio.
Me alegra mucho estar a la altura de las circunstancias.
Este poema tiene un lado divertido, y otro, profundo.
Para que surja de la fuente, un chorro de agua subterránea.


Aldonza, mi misión como semental, ha terminado.
Fui feliz, en mi trayecto.
He resuelto problemas filosóficos de tipo esotérico o espiritual.
Matemática, geometría, masonería, Divina Comedia, Nuevo Orden Mundial, economía, ecología, psicología y Sexo implícito.
Cosas que siempre nos acompañan, desde tiempo inmemorial.
Pero que no podemos exponer, en toda su desnudez, ante nosotros.
Dado que nos muestran aspectos recónditos del Tiempo, y de cada Momento.
A cada pequeño paso del Señor Tiempo, o sea, a cada pequeño instante, suceden cosas maravillosas...
A nuestro alrededor.
Mi bueno y querido Nommo,
Es cierto,
Es maravilloso habernos encontrado.
¿Nos cruzamos?
Mejor,
A mi lado.
Si nos cruzamos,
acabaríamos separados.
Pero besar besos en verso te dejo.
Sin sexo.
Besos a versos.
 
Algún día nos veremos las caras.
Desde luego, te daré un beso en la mejilla.
Pero como los buenos cristianos, pondrás la otra mejilla.
Y no sabré si darte un sopapo, para que des vueltas y vueltas...
O si tirarte de los pelos, para llevarte a mi casa, a rastras, como los hombres primitivos.
Entonces, tú, seguramente, tendrás la sartén por el mango.
Y golpearás en mi frente, como a Goliath, el rey David.
Pero armado con mi casco de motorista, sonreiré, y mostraré mis dientes de oro.
Oro de 24 kilates, que le compré a un médico-dentista rumano.
Mi sonrisa te deslumbrará, y la llave inglesa que guardo, para los robos a mano armada, se fundirá...
Porque contigo habré encontrado la Paz, en el mundo.


 
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