Rogelio Miranda
Poeta que considera el portal su segunda casa
¡Señor!
¡Basta ya! La policía
brazos de la endemoniada pandemia,
armados hasta los dientes
(rayo láser);
peinan las calles
con rifle en mano,
buscando el objetivo
para silenciarlo
a cómo dé lugar..
¡Sin importarle que sea un inocente!
¡Pidiendo clemencia!
¡Hoy, fue George Floyd!
¡Por negro!
Sin leerle sus derechos.
¡Simplemente!
Le esposaron de manos,
para asfixiarlo en el suelo.
Lo mataron los azules.
Las campanas de las catedrales,
doblan por tí,
las banderas del mundo,
- flameando en lo alto están-
pareciera que clamaran ¡Justicia!
¡Hasta el mismo cielo, se ha tornado gris!
¡ Tus gritos!
Llegaron hasta Dios.
¡Y creédme! Que no serás olvidado.
Es hora, de que los pequeños,
se engrandezcan a costa
de su propio sacrificio;
y de qué, los poderosos
respeten a los débiles.
¡George Floyd!
El clamor de: ¡Justicia Justicia Justicia!
Aún no acaba.
¡Tu sangre, no se rendirá
tan fácilmente.
Mucho menos, nosotros,
que aún, en la distancia,
clamaremos por tí.
Descansa en paz.
¡Señor!
Una vez más, te elevamos
nuestras plegarias
por George Floyd;
que su brutal asesinato,
no quede impune.
Amén.
Autor: Rogelio Miranda
¡Basta ya! La policía
brazos de la endemoniada pandemia,
armados hasta los dientes
(rayo láser);
peinan las calles
con rifle en mano,
buscando el objetivo
para silenciarlo
a cómo dé lugar..
¡Sin importarle que sea un inocente!
¡Pidiendo clemencia!
¡Hoy, fue George Floyd!
¡Por negro!
Sin leerle sus derechos.
¡Simplemente!
Le esposaron de manos,
para asfixiarlo en el suelo.
Lo mataron los azules.
Las campanas de las catedrales,
doblan por tí,
las banderas del mundo,
- flameando en lo alto están-
pareciera que clamaran ¡Justicia!
¡Hasta el mismo cielo, se ha tornado gris!
¡ Tus gritos!
Llegaron hasta Dios.
¡Y creédme! Que no serás olvidado.
Es hora, de que los pequeños,
se engrandezcan a costa
de su propio sacrificio;
y de qué, los poderosos
respeten a los débiles.
¡George Floyd!
El clamor de: ¡Justicia Justicia Justicia!
Aún no acaba.
¡Tu sangre, no se rendirá
tan fácilmente.
Mucho menos, nosotros,
que aún, en la distancia,
clamaremos por tí.
Descansa en paz.
¡Señor!
Una vez más, te elevamos
nuestras plegarias
por George Floyd;
que su brutal asesinato,
no quede impune.
Amén.
Autor: Rogelio Miranda
Última edición: