¡Señora… me espantáis!

Maese Plumilla

Poeta fiel al portal
Como señala Tomás Navarro en su "Métrica Española", una quintilla poco usual, con los versos segundo y quinto quebrados y rimados entre sí, abaab, fue empleada por Don Pedro Manuel Ximénez de Urrea en su "Cancionero", obra editada en Logroño en 1513 y reimpresa por la imprenta del Hospicio Provincial de Zaragoza en 1878.

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–Señora, cuando me veis
me espantáis.
–¿Por tan fea me tenéis?
–Señora, no comprendéis…
¡me asombráis!

–Pues hábleme el caballero
lengua llana.
–Señora, en siendo trovero
de mi boca lo alagüero
sólo mana.

–Si no podéis evitarlo,
continuad.
–Vuestro cabello al mirarlo
no tiene a qué compararlo
en verdad.

–¡Tan blancos son los cabellos
en guedeja!
–¡Parad ya de hablar de ellos!
¿Decís con esos resuellos
que soy vieja?

–No, mi señora: ¡brillantes!
–¡Menos mal!
–Y vuestros ojos diamantes,
más que estrellas fulgurantes
en lo astral.

–Por favor, decid más cosas
de mis ojos.
–Al verlos, como dos rosas
me parecen primorosas
¡de tan rojos!

–¿Acaso me estáis echando
a chacota?
¿Decís que paso tomando?
¡Nunca me visteis probando
ni una gota!

–Detened el corcel brioso,
mi señora,
rojo significa hermoso.
–¡Ah…! Disculpad lo enojoso
que me aflora.

–Estáis disculpada, pero
no prosigo.
–¿Por qué no, mi caballero?
¡si lleváis buen derrotero,
yo os lo digo!

–Terminemos este día
bien los dos,
¡y buscaré en librería
un manual de poesía
para vos!

 

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Como señala Tomás Navarro en su "Métrica Española", una quintilla poco usual, con los versos segundo y quinto quebrados y rimados entre sí, abaab, fue empleada por Don Pedro Manuel Ximénez de Urrea en su "Cancionero", obra editada en Logroño en 1513 y reimpresa por la imprenta del Hospicio Provincial de Zaragoza en 1878.

Ver el archivos adjunto 36512



–Señora, cuando me veis
me espantáis.
–¿Por tan fea me tenéis?
–Señora, no comprendéis…
¡me asombráis!

–Pues hábleme el caballero
lengua llana.
–Señora, en siendo trovero
de mi boca lo alagüero
sólo mana.

–Si no podéis evitarlo,
continuad.
–Vuestro cabello al mirarlo
no tiene a qué compararlo
en verdad.

–¡Tan blancos son los cabellos
en guedeja!
–¡Parad ya de hablar de ellos!
¿Decís con esos resuellos
que soy vieja?

–No, mi señora: ¡brillantes!
–¡Menos mal!
–Y vuestros ojos diamantes,
más que estrellas fulgurantes
en lo astral.

–Por favor, decid más cosas
de mis ojos.
–Al verlos, como dos rosas
me parecen primorosas
¡de tan rojos!

–¿Acaso me estáis echando
a chacota?
¿Decís que paso tomando?
¡Nunca me visteis probando
ni una gota!

–Detened el corcel brioso,
mi señora,
rojo significa hermoso.
–¡Ah…! Disculpad lo enojoso
que me aflora.

–Estáis disculpada, pero
no prosigo.
–¿Por qué no, mi caballero?
¡si lleváis buen derrotero,
yo os lo digo!

–Terminemos este día
bien los dos,
¡y buscaré en librería
un manual de poesía
para vos!



Bienvenido al foro de Clásica Competitiva, estimado Maese Plumilla,
tus bellas quintillas, según la estructura señalada por nuestro amigo TNT,
tiene mi APTO y un decidido elogio de mi parte;
un saludo cordial,
edelabarra
 
Misia Mariluz:

Me alegra saber que los poemas dialogados le agradan.
Muchas gracias por otorgarme la bienvenida al foro.
Espero que mi participación no sólo sirva para compartir
mis escritos, sino también para aprender más sobre
el arte del verso.
Mis respetos le adjunto.
 
Maese Edelabarra:

Le agradezco mucho la bienvenida otorgada.
Y me alegra que TNT sea un amigo común.
Me alegra también el APTO que me brinda.
Reciba mis respetos más sinceros.
 
Como señala Tomás Navarro en su "Métrica Española", una quintilla poco usual, con los versos segundo y quinto quebrados y rimados entre sí, abaab, fue empleada por Don Pedro Manuel Ximénez de Urrea en su "Cancionero", obra editada en Logroño en 1513 y reimpresa por la imprenta del Hospicio Provincial de Zaragoza en 1878.

Ver el archivos adjunto 36512



–Señora, cuando me veis
me espantáis.
–¿Por tan fea me tenéis?
–Señora, no comprendéis…
¡me asombráis!

–Pues hábleme el caballero
lengua llana.
–Señora, en siendo trovero
de mi boca lo alagüero
sólo mana.

–Si no podéis evitarlo,
continuad.
–Vuestro cabello al mirarlo
no tiene a qué compararlo
en verdad.

–¡Tan blancos son los cabellos
en guedeja!
–¡Parad ya de hablar de ellos!
¿Decís con esos resuellos
que soy vieja?

–No, mi señora: ¡brillantes!
–¡Menos mal!
–Y vuestros ojos diamantes,
más que estrellas fulgurantes
en lo astral.

–Por favor, decid más cosas
de mis ojos.
–Al verlos, como dos rosas
me parecen primorosas
¡de tan rojos!

–¿Acaso me estáis echando
a chacota?
¿Decís que paso tomando?
¡Nunca me visteis probando
ni una gota!

–Detened el corcel brioso,
mi señora,
rojo significa hermoso.
–¡Ah…! Disculpad lo enojoso
que me aflora.

–Estáis disculpada, pero
no prosigo.
–¿Por qué no, mi caballero?
¡si lleváis buen derrotero,
yo os lo digo!

–Terminemos este día
bien los dos,
¡y buscaré en librería
un manual de poesía
para vos!



Excelentes quintillas, estimado Maese Plumilla con las que estrenas tu paso por este foro, bienvenido y que lo disfrutes.
Un cordial saludo.
 
Es un alto vuelo por la clásica, unas excelentes quintillas muy apasionas y muy bien labradas. Magistral obra amigo, mis felicitaciones por eso y espero ver más tuyas.
Te deseo mucha suerte poeta.
Un abrazo grande.
 
Docto Maese Plumilla
me asombráis;
con este palo, quintilla,
vuestro talento alto brilla,
puesto estáis.

Y además son dialogadas
¡vive dios!
por estar bien enlazadas
y de humores tan sembradas,
mis chapós.



Mis saludos más jubilosos recién llegado poeta; creo que nos daréis mucha y buena poesía, pues buen botón de muestra nos presenta vuesa merced en este trabajo.

Un cordialísimo saludo de bienvenida.
 
Última edición:
Maese danie:

Muchas gracias por las palabras que vierte Ud.
sobre mi trabajo en quintillas.
Y me place sobremanera que le hayan gustado.
Gracias asimismo por su deseo.
Reciba Ud. mis respetos sinceros.
 
Maese jmacgar:

Pláceme y mucho que este ensayo en quintillas
a la manera de Don Ximénez de Urrea le haya
parecido grato.
Como gratas me parecen las suyas.
Gracias por su paso y por la bienvenida
que me otorga.
Mis respetos reciba.
 
Misia Marina bella:

Muchas gracias por detenerse en este poema.
Me alegra que apruebe el humor contenido
en el mismo.
Mis respetos sinceros reciba.
 
A mí no me espantáis jamás con vuestra ingeniosa poesía, de cierto es lo que espero de ella y nunca defraudado me habéis.
Codialísimo abrazo de mi parte, caballero, recibáis.
 
Última edición:

Cuando poco, corrijo, cuando nada sabía de poesía,
recuerdo haber visto
por ahí algo semejante a esto,
pero, para mi gusto era tan extenso que decline leerlo,
hoy sigo declinando extensas lecturas, no obstante
ahora
algo sé de poesía, suficiente para apreciar vuestro
arte y conocimiento.

GRACIAS

Maese Plumilla
por compartir tu amplio conocimiento.
Mi admiración y respeto a tu arte.

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Misia Eratalia:

Gracias enormes por tu presencia, amiga mía.
Sabes que valoro tus pasos dejados.
Mis respetos recibe y mi cariño enorme.
 
Maese Osito Lindo:

En verdad agradezco las consideraciones que deja adunadas a su comentario.
Como le dije una vez a Libélula, nada pienso llevarme a la barca de Caronte.
Todo lo que sé lo comparto; y lo que no sé lo investigo primero, y lo comparto después.
La poesía tiene sus recovecos, muchos de ellos inundados de asombro.
De nuevo gracias y de mi parte recibe un cordialísimo saludo.
 

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