Salvador Desoler
Poeta recién llegado
Señora triste
Señora triste, deambulan tus deseos
Te sientes, te prohíbes
Y te guardas como un ave.
Estas en la esquina,
Arrodillada,
Viviendo por los ojos.
Viviendo en lo profundo.
Señora triste,
Han de venir otoños calidos
Oleajes tranquilos, tibios, gratos
Han de venir tiempos extasiados.
Obsesión placentera de tu florecer
Permanente y oculto.
Y así, todos sentiremos.
Y así, las brújulas desorientadas,
Cansadas caerán bajo tus pies.
Bajo la brisa melódica de los mares danzantes
y en la burbuja etérea de los ojos brillantes
Bajo llamaradas de pasión exhalada, mirando,
Y en la cúspide de tus latidos, viviendo.
Señora triste, deambulan tus deseos
Te sientes, te prohíbes
Y te guardas como un ave.
Estas en la esquina,
Arrodillada,
Viviendo por los ojos.
Viviendo en lo profundo.
Señora triste,
Han de venir otoños calidos
Oleajes tranquilos, tibios, gratos
Han de venir tiempos extasiados.
Obsesión placentera de tu florecer
Permanente y oculto.
Y así, todos sentiremos.
Y así, las brújulas desorientadas,
Cansadas caerán bajo tus pies.
Bajo la brisa melódica de los mares danzantes
y en la burbuja etérea de los ojos brillantes
Bajo llamaradas de pasión exhalada, mirando,
Y en la cúspide de tus latidos, viviendo.