Itamar
Poeta asiduo al portal
Los bolsillos llenos de sueños
en malgastados billetes
ensucian las blancas manos infantiles,
dóciles y ninfas del ayer.
Primor el cuento,
insensible a los cristales vendados
bajo los párpados hundidos
en las aguas profundas de Morfeo.
Rosa, rosa ensangrentada
luz tenue que ya no mece el estado común,
humano, despistado, irreconocible.
Se tararea la estrofa en blanco y negro,
se estiran las arrugas del tiempo;
justo momento, en que los recuerdos
se callan.
Mil distancias te ausentan
miles de arco iris grises tapizan
la esquizofrénica redondez de mi cabeza,
miles de sollozos, miles de carcajadas garabateadas
Miles de miles; tú... y tú.
El origen se apremia en desnudez,
en la punta del iceberg que un alma ahogada
mira en su último respirar...
El instante infinito:
Llueve colores, construye puentes
a tu viril cuerpo revestido de eternidad;
el amanecer despierta....
Tú, no.
en malgastados billetes
ensucian las blancas manos infantiles,
dóciles y ninfas del ayer.
Primor el cuento,
insensible a los cristales vendados
bajo los párpados hundidos
en las aguas profundas de Morfeo.
Rosa, rosa ensangrentada
luz tenue que ya no mece el estado común,
humano, despistado, irreconocible.
Se tararea la estrofa en blanco y negro,
se estiran las arrugas del tiempo;
justo momento, en que los recuerdos
se callan.
Mil distancias te ausentan
miles de arco iris grises tapizan
la esquizofrénica redondez de mi cabeza,
miles de sollozos, miles de carcajadas garabateadas
Miles de miles; tú... y tú.
El origen se apremia en desnudez,
en la punta del iceberg que un alma ahogada
mira en su último respirar...
El instante infinito:
Llueve colores, construye puentes
a tu viril cuerpo revestido de eternidad;
el amanecer despierta....
Tú, no.