Se diluyen las sombras en la noche
penetrando su negrura
y el aire del norte
en mi casa abierta.
Un frío olvidado
se sentó alrededor de la mesa
hasta que mis manos sintieron
la atadura amordazarte
de unas vendas heladas.
Se instalo por mucho rato
la sensación extraña
del calor y el frío
avasallando mi cuerpo,
ambos rozando mi piel,
ambos recordando tiempos lejanos.
Cuando la chimenea abrasaba
el resto de la casa
estaba gélida,
y la alhucema
chisporroteaba en el fuego
dejando ese olor
que recuerda
a los baños de los niños pequeños,
a los braseros
envueltos en la “camilla”.
Son sensaciones y olores
del aljarafe
que no llegan hasta el norte
porque el agua los mata,
porque el tiempo es el tiempo,
porque ha veces los recuerdos
son vidas paralelas a la realidad
y a se confunden con los sueños
penetrando su negrura
y el aire del norte
en mi casa abierta.
Un frío olvidado
se sentó alrededor de la mesa
hasta que mis manos sintieron
la atadura amordazarte
de unas vendas heladas.
Se instalo por mucho rato
la sensación extraña
del calor y el frío
avasallando mi cuerpo,
ambos rozando mi piel,
ambos recordando tiempos lejanos.
Cuando la chimenea abrasaba
el resto de la casa
estaba gélida,
y la alhucema
chisporroteaba en el fuego
dejando ese olor
que recuerda
a los baños de los niños pequeños,
a los braseros
envueltos en la “camilla”.
Son sensaciones y olores
del aljarafe
que no llegan hasta el norte
porque el agua los mata,
porque el tiempo es el tiempo,
porque ha veces los recuerdos
son vidas paralelas a la realidad
y a se confunden con los sueños