¿SERÉ UN COBARDE... AL FINAL?l?

F. CABALLERO SÁNCHEZ

Poeta recién llegado
¿Seré un cobarde... al final?

Irremediablemente todo tiene su fin:
el invierno y la nieve, el olor del jazmín,
la batalla y la paz, la vida y la belleza,
la juventud alegre, el dolor… la tristeza.
Tan solo se mantiene con visos de lo eterno
el espacio celeste, con su gloria y su averno,
porque dicen los sabios, sin que nadie comprenda,
que es espacio “infinito”… y no “hermosa leyenda”.
Pero existe lo arcano… lo que encierra misterio,
la ignorancia maldita que te roba el criterio
de saber lo que pasa en el último instante
del fatal desenlace, cuando diga: “-¡Adelante!”
al final de mis días, y sufriendo, quizás,
al cruzar esa puerta… que se cierra detrás.
Es endeble mi carne, me acobarda el dolor
y me llena de sombras esas horas de horror.
Si mis ojos se invaden contemplando las flores,
¿qué se espera que diga cuando sufra dolores?
No quiero ser cobarde, aunque tengo la duda
si en el supremo instante no recibo una ayuda.
Cuando llegue el momento… querré saber el modo,
el cómo y la manera de alejarme de todo:
dando el último beso y la última sonrisa,
cariñoso y sereno… y en la forma precisa
Cuando llegue el instante de cruzar esa puerta
importante será tener la mente abierta
¡No dejéis que mil cables me prolonguen la vida
de forma tan tortuosa... si no existe salida!
Quiero decir ¡Adiós! ¡Mi ¡adiós! a los que quiero
como quien dice adiós, porque se va… primero!
No prolonguéis mi vida artificiosamente
que así, ni existe vida, ni se vive consciente,
porque seré una silla, una estatua, un papiro…
y yo quiero ser dueño, al menos, de un suspiro.
Sé bien que, cualquier día, el fin me ha de llegar
será, nunca se sabe, un verso sin rimar,
mi poema más grave con mi último aliento,
anunciando otra aurora, otra paz, otro acento...
Será una nueva vida, serena, sin pasiones,
donde no se precisan, para andar, los bastones
y allí las almas vuelan como vuelan las aves
do se libera el cuerpo en un mundo sin llaves.
No más calles con lluvia, no más crisis ni hambres,
ni envidias, ni mentiras, ni engaños, ni cochambres.
Señor, ¿cómo será ese preciso instante?:
¿Un lecho de dolor?, ¿Un tránsito asfixiante?
¿Un tormento en familia? Señor, si no es muy tarde
¿Tú querrás ayudarme… para no ser cobarde?
Si una noche me duermo y me das a escoger
ven y alarga mi sueño con tu inmenso poder.
Y si sabes que he sido un sujeto imprudente
que merece castigo, lo aceptaré obediente,
pero no me castigues ni me obligues a ser
un muerto, estando vivo… si pierdo a mi mujer.
 
Última edición:
Interesante, bella y trabajada sucesión de pareados Alejandrinos, estimado F. Caballero Sánchez. Ninguno sabemos qué pasará cuando llegue el momento, pero tener miedo no significa necesariamente ser un cobarde. Un placer pasar, te deseo suerte.
Saludos cordiales.
 
F. CABALLERO SÁNCHEZ;5029083 dijo:
¿Seré un cobarde... al final?

Irremediablemente todo tiene su fin:
el invierno y la nieve, el olor del jazmín,
la batalla y la paz, la vida y la belleza,
la juventud alegre, el dolor… la tristeza.
Tan solo se mantiene con visos de lo eterno
el espacio celeste, con su gloria y su averno,
porque dicen los sabios, sin que nadie comprenda,
que es espacio “infinito”… y no “hermosa leyenda”.
Pero existe lo arcano… lo que encierra misterio,
la ignorancia maldita que te roba el criterio
de saber lo que pasa en el último instante
del fatal desenlace, cuando diga: “-¡Adelante!”
al final de mis días, y sufriendo, quizás,
al cruzar esa puerta… que se cierra detrás.
Es endeble mi carne, me acobarda el dolor
y me llena de sombras esas horas de horror.
Si mis ojos se invaden contemplando las flores,
¿qué se espera que diga cuando sufra dolores?
No quiero ser cobarde, aunque tengo la duda
si en el supremo instante no recibo una ayuda.
Cuando llegue el momento… querré saber el modo,
el cómo y la manera de alejarme de todo:
dando el último beso y la última sonrisa,
cariñoso y sereno… y en la forma precisa
Cuando llegue el instante de cruzar esa puerta
muy- im-por-tan-te- se-rá que mi mente es -abierta (7+1=8//8)
¡No dejéis que mil cables me prolonguen la vida
de forma tan tortuosa... si no existe salida!
Quiero decir ¡Adiós! ¡Mi ¡adiós! a los que quiero
como quien dice adiós, porque se va… primero!
No prolonguéis mi vida artificiosamente
que así, ni existe vida, ni se vive consciente,
porque seré una silla, una estatua, un papiro…
y yo quiero ser dueño, al menos, de un suspiro.
Sé bien que, cualquier día, el fin me ha de llegar
será, nunca se sabe, un -po-e-ma- sin- ri-mar, (7//7+1=8)
mi poema más grave con mi último aliento,
anunciando otra aurora, otra paz, otro acento...
Será una nueva vida, serena, sin pasiones,
donde no se precisan, para andar, los bastones
y allí las almas vuelan como vuelan las aves
do se libera el cuerpo en un mundo sin llaves.
No más calles con lluvia, no más crisis ni hambres,
ni envidias, ni mentiras, ni engaños, ni cochambres.
Señor, ¿cómo será ese preciso instante?:
¿Un lecho de dolor?, ¿Un tránsito asfixiante?
¿Un tormento en familia? Señor, si no es muy tarde
¿Tú querrás ayudarme… para no ser cobarde?
Si una noche me duermo y me das a escoger
ven y alarga mi sueño cuan-to -se-a -me-nes-ter. (7//7+1=8)
Y si sabes que he sido un sujeto imprudente
que merece castigo, lo aceptaré obediente,
pero no me castigues ni me obligues a ser
un muerto, estando vivo… si pierdo a mi mujer.

Tus excelentes pareados, estimado Caballero Sánchez, tienen tres versos que tienes que ajustar a la métrica,
por ahora NO APTO;
Nota: Se asigna fecha de inicio 17/2/2014;
Un saludo cordial,
edelabarra
 
Efectivamente, estimado Edelabarra, existían cuatro hiatos de los que no me había dado cuenta que paso a corregir de la forma que aquí desarrollo relacionando el poema tal como queda al final: (No sé si ésta es la mejor forma de hacerlo o he debido hacerlo de otra más adecuada)

F. CABALLERO SÁNCHEZ
¿Seré un cobarde... al final?

Irremediablemente todo tiene su fin:
el invierno y la nieve, el olor del jazmín,
la batalla y la paz, la vida y la belleza,
la juventud alegre, el dolor… la tristeza.
Tan solo se mantiene con visos de lo eterno
el espacio celeste, con su gloria y su averno,
porque dicen los sabios, sin que nadie comprenda,
que es espacio “infinito”… y no “hermosa leyenda”.
Pero existe lo arcano… lo que encierra misterio,
la ignorancia maldita que te roba el criterio
de saber lo que pasa en el último instante
del fatal desenlace, cuando diga: “-¡Adelante!”
al final de mis días, y sufriendo, quizás,
al cruzar esa puerta… que se cierra detrás.
Es endeble mi carne, me acobarda el dolor
y me llena de sombras esas horas de horror.
Si mis ojos se invaden contemplando las flores,
¿qué se espera que diga cuando sufra dolores?
No quiero ser cobarde, aunque tengo la duda
si en el supremo instante no recibo una ayuda.
Cuando llegue el momento… querré saber el modo,
el cómo y la manera de alejarme de todo:
dando el último beso y la última sonrisa,
cariñoso y sereno… y en la forma precisa
Cuando llegue el instante de cruzar esa puerta
importante será tener la mente abierta
¡No dejéis que mil cables me prolonguen la vida
de forma tan tortuosa... si no existe salida!
Quiero decir ¡Adiós! ¡Mi ¡adiós! a los que quiero
como quien dice adiós, porque se va… primero!
No prolonguéis mi vida artificiosamente
que así, ni existe vida, ni se vive consciente,
porque seré una silla, una estatua, un papiro…
y yo quiero ser dueño, al menos, de un suspiro.
Sé bien que, cualquier día, el fin me ha de llegar
será, nunca se sabe, un verso sin rimar
mi poema más grave con mi último aliento,
anunciando otra aurora, otra paz, otro acento...
Será una nueva vida, serena, sin pasiones,
donde no se precisan, para andar, los bastones
y allí las almas vuelan como vuelan las aves
do se libera el cuerpo en un mundo sin llaves.
No más calles con lluvia, no más crisis ni hambres,
ni envidias, ni mentiras, ni engaños, ni cochambres.
Señor, ¿cómo será ese preciso instante?:
¿Un lecho de dolor?, ¿Un tránsito asfixiante?
¿Un tormento en familia? Señor, si no es muy tarde
¿Tú querrás ayudarme… para no ser cobarde?
Si una noche me duermo y me das a escoger
ven y alarga mi sueño si lo crees menester
Y si sabes que he sido un sujeto imprudente
que merece castigo, lo aceptaré obediente,
pero no me castigues ni me obligues a ser
un muerto, estando vivo… si pierdo a mi mujer.
 
F. CABALLERO SÁNCHEZ;5029083 dijo:
¿Seré un cobarde... al final?

Irremediablemente todo tiene su fin:
el invierno y la nieve, el olor del jazmín,
la batalla y la paz, la vida y la belleza,
la juventud alegre, el dolor… la tristeza.
Tan solo se mantiene con visos de lo eterno
el espacio celeste, con su gloria y su averno,
porque dicen los sabios, sin que nadie comprenda,
que es espacio “infinito”… y no “hermosa leyenda”.
Pero existe lo arcano… lo que encierra misterio,
la ignorancia maldita que te roba el criterio
de saber lo que pasa en el último instante
del fatal desenlace, cuando diga: “-¡Adelante!”
al final de mis días, y sufriendo, quizás,
al cruzar esa puerta… que se cierra detrás.
Es endeble mi carne, me acobarda el dolor
y me llena de sombras esas horas de horror.
Si mis ojos se invaden contemplando las flores,
¿qué se espera que diga cuando sufra dolores?
No quiero ser cobarde, aunque tengo la duda
si en el supremo instante no recibo una ayuda.
Cuando llegue el momento… querré saber el modo,
el cómo y la manera de alejarme de todo:
dando el último beso y la última sonrisa,
cariñoso y sereno… y en la forma precisa
Cuando llegue el instante de cruzar esa puerta
importante será tener la mente abierta
¡No dejéis que mil cables me prolonguen la vida
de forma tan tortuosa... si no existe salida!
Quiero decir ¡Adiós! ¡Mi ¡adiós! a los que quiero
como quien dice adiós, porque se va… primero!
No prolonguéis mi vida artificiosamente
que así, ni existe vida, ni se vive consciente,
porque seré una silla, una estatua, un papiro…
y yo quiero ser dueño, al menos, de un suspiro.
Sé bien que, cualquier día, el fin me ha de llegar
será, nunca se sabe, un verso sin rimar,
mi poema más grave con mi último aliento,
anunciando otra aurora, otra paz, otro acento...
Será una nueva vida, serena, sin pasiones,
donde no se precisan, para andar, los bastones
y allí las almas vuelan como vuelan las aves
do se libera el cuerpo en un mundo sin llaves.
No más calles con lluvia, no más crisis ni hambres,
ni envidias, ni mentiras, ni engaños, ni cochambres.
Señor, ¿cómo será ese preciso instante?:
¿Un lecho de dolor?, ¿Un tránsito asfixiante?
¿Un tormento en familia? Señor, si no es muy tarde
¿Tú querrás ayudarme… para no ser cobarde?
Si una noche me duermo y me das a escoger
ven y alarga mi sueño si lo crees menester.(7//7+1=8)
Y si sabes que he sido un sujeto imprudente
que merece castigo, lo aceptaré obediente,
pero no me castigues ni me obligues a ser
un muerto, estando vivo… si pierdo a mi mujer.
Estimado Caballero Sánchez, aún persiste en un verso la sílaba de más,
ya que la corrección que hiciste tiene 8 sílabas porque "menester" es palabra aguda;
sigo esperando,
un saludo cordial,
edelabarra
 
Sinceras disculpas: Ahora, con perdón, creo que queda corregido (ved corrección en rojo más abajo) y, como siempre, el refrán tiene razón: "Vísteme despacio que tengo prisa". Disponía de poco tiempo y decidí terminar antes de irme. Gracias y mi mejor saludo. F. CABALLERO SÁNCHEZ
...
¿Tú querrás ayudarme… para no ser cobarde?
Si una noche me duermo y me das a escoger
ven y alarga mi sueño con tu inmenso poder.
Y si sabes que he sido un sujeto imprudente
que merece castigo, lo aceptaré obediente,
...
 
F. CABALLERO SÁNCHEZ;5029083 dijo:
¿Seré un cobarde... al final?

Irremediablemente todo tiene su fin:
el invierno y la nieve, el olor del jazmín,
la batalla y la paz, la vida y la belleza,
la juventud alegre, el dolor… la tristeza.
Tan solo se mantiene con visos de lo eterno
el espacio celeste, con su gloria y su averno,
porque dicen los sabios, sin que nadie comprenda,
que es espacio “infinito”… y no “hermosa leyenda”.
Pero existe lo arcano… lo que encierra misterio,
la ignorancia maldita que te roba el criterio
de saber lo que pasa en el último instante
del fatal desenlace, cuando diga: “-¡Adelante!”
al final de mis días, y sufriendo, quizás,
al cruzar esa puerta… que se cierra detrás.
Es endeble mi carne, me acobarda el dolor
y me llena de sombras esas horas de horror.
Si mis ojos se invaden contemplando las flores,
¿qué se espera que diga cuando sufra dolores?
No quiero ser cobarde, aunque tengo la duda
si en el supremo instante no recibo una ayuda.
Cuando llegue el momento… querré saber el modo,
el cómo y la manera de alejarme de todo:
dando el último beso y la última sonrisa,
cariñoso y sereno… y en la forma precisa
Cuando llegue el instante de cruzar esa puerta
importante será tener la mente abierta
¡No dejéis que mil cables me prolonguen la vida
de forma tan tortuosa... si no existe salida!
Quiero decir ¡Adiós! ¡Mi ¡adiós! a los que quiero
como quien dice adiós, porque se va… primero!
No prolonguéis mi vida artificiosamente
que así, ni existe vida, ni se vive consciente,
porque seré una silla, una estatua, un papiro…
y yo quiero ser dueño, al menos, de un suspiro.
Sé bien que, cualquier día, el fin me ha de llegar
será, nunca se sabe, un verso sin rimar,
mi poema más grave con mi último aliento,
anunciando otra aurora, otra paz, otro acento...
Será una nueva vida, serena, sin pasiones,
donde no se precisan, para andar, los bastones
y allí las almas vuelan como vuelan las aves
do se libera el cuerpo en un mundo sin llaves.
No más calles con lluvia, no más crisis ni hambres,
ni envidias, ni mentiras, ni engaños, ni cochambres.
Señor, ¿cómo será ese preciso instante?:
¿Un lecho de dolor?, ¿Un tránsito asfixiante?
¿Un tormento en familia? Señor, si no es muy tarde
¿Tú querrás ayudarme… para no ser cobarde?
Si una noche me duermo y me das a escoger
ven y alarga mi sueño con tu inmenso poder.
Y si sabes que he sido un sujeto imprudente
que merece castigo, lo aceptaré obediente,
pero no me castigues ni me obligues a ser
un muerto, estando vivo… si pierdo a mi mujer.

Excelentes alejandrinos pareados, estimado F. Caballero, por mi parte tienen el APTO.
Un cordial saludo.
 
F. CABALLERO SÁNCHEZ;5029083 dijo:
¿Seré un cobarde... al final?

Irremediablemente todo tiene su fin:
el invierno y la nieve, el olor del jazmín,
la batalla y la paz, la vida y la belleza,
la juventud alegre, el dolor… la tristeza.
Tan solo se mantiene con visos de lo eterno
el espacio celeste, con su gloria y su averno,
porque dicen los sabios, sin que nadie comprenda,
que es espacio “infinito”… y no “hermosa leyenda”.
Pero existe lo arcano… lo que encierra misterio,
la ignorancia maldita que te roba el criterio
de saber lo que pasa en el último instante
del fatal desenlace, cuando diga: “-¡Adelante!”
al final de mis días, y sufriendo, quizás,
al cruzar esa puerta… que se cierra detrás.
Es endeble mi carne, me acobarda el dolor
y me llena de sombras esas horas de horror.
Si mis ojos se invaden contemplando las flores,
¿qué se espera que diga cuando sufra dolores?
No quiero ser cobarde, aunque tengo la duda
si en el supremo instante no recibo una ayuda.
Cuando llegue el momento… querré saber el modo,
el cómo y la manera de alejarme de todo:
dando el último beso y la última sonrisa,
cariñoso y sereno… y en la forma precisa
Cuando llegue el instante de cruzar esa puerta
importante será tener la mente abierta
¡No dejéis que mil cables me prolonguen la vida
de forma tan tortuosa... si no existe salida!
Quiero decir ¡Adiós! ¡Mi ¡adiós! a los que quiero
como quien dice adiós, porque se va… primero!
No prolonguéis mi vida artificiosamente
que así, ni existe vida, ni se vive consciente,
porque seré una silla, una estatua, un papiro…
y yo quiero ser dueño, al menos, de un suspiro.
Sé bien que, cualquier día, el fin me ha de llegar
será, nunca se sabe, un verso sin rimar,
mi poema más grave con mi último aliento,
anunciando otra aurora, otra paz, otro acento...
Será una nueva vida, serena, sin pasiones,
donde no se precisan, para andar, los bastones
y allí las almas vuelan como vuelan las aves
do se libera el cuerpo en un mundo sin llaves.
No más calles con lluvia, no más crisis ni hambres,
ni envidias, ni mentiras, ni engaños, ni cochambres.
Señor, ¿cómo será ese preciso instante?:
¿Un lecho de dolor?, ¿Un tránsito asfixiante?
¿Un tormento en familia? Señor, si no es muy tarde
¿Tú querrás ayudarme… para no ser cobarde?
Si una noche me duermo y me das a escoger
ven y alarga mi sueño con tu inmenso poder.
Y si sabes que he sido un sujeto imprudente
que merece castigo, lo aceptaré obediente,
pero no me castigues ni me obligues a ser
un muerto, estando vivo… si pierdo a mi mujer.

Estimado Caballero Sánchez, tu excelente poema, tiene mi APTO;
un saludo cordial,
delabarra
 
RECONOCIMIENTO DESTACADO
POÉTICA CLÁSICA

Poema seleccionado
por el Jurado de Mundopoesia.com


FELICIDADES
MAESTRO




images




CON TODO EL CARIÑO DE MUNDOPOESIA.COM
 
F. CABALLERO SÁNCHEZ;5029083 dijo:
¿Seré un cobarde... al final?

Irremediablemente todo tiene su fin:
el invierno y la nieve, el olor del jazmín,
la batalla y la paz, la vida y la belleza,
la juventud alegre, el dolor… la tristeza.
Tan solo se mantiene con visos de lo eterno
el espacio celeste, con su gloria y su averno,
porque dicen los sabios, sin que nadie comprenda,
que es espacio “infinito”… y no “hermosa leyenda”.
Pero existe lo arcano… lo que encierra misterio,
la ignorancia maldita que te roba el criterio
de saber lo que pasa en el último instante
del fatal desenlace, cuando diga: “-¡Adelante!”
al final de mis días, y sufriendo, quizás,
al cruzar esa puerta… que se cierra detrás.
Es endeble mi carne, me acobarda el dolor
y me llena de sombras esas horas de horror.
Si mis ojos se invaden contemplando las flores,
¿qué se espera que diga cuando sufra dolores?
No quiero ser cobarde, aunque tengo la duda
si en el supremo instante no recibo una ayuda.
Cuando llegue el momento… querré saber el modo,
el cómo y la manera de alejarme de todo:
dando el último beso y la última sonrisa,
cariñoso y sereno… y en la forma precisa
Cuando llegue el instante de cruzar esa puerta
importante será tener la mente abierta
¡No dejéis que mil cables me prolonguen la vida
de forma tan tortuosa... si no existe salida!
Quiero decir ¡Adiós! ¡Mi ¡adiós! a los que quiero
como quien dice adiós, porque se va… primero!
No prolonguéis mi vida artificiosamente
que así, ni existe vida, ni se vive consciente,
porque seré una silla, una estatua, un papiro…
y yo quiero ser dueño, al menos, de un suspiro.
Sé bien que, cualquier día, el fin me ha de llegar
será, nunca se sabe, un verso sin rimar,
mi poema más grave con mi último aliento,
anunciando otra aurora, otra paz, otro acento...
Será una nueva vida, serena, sin pasiones,
donde no se precisan, para andar, los bastones
y allí las almas vuelan como vuelan las aves
do se libera el cuerpo en un mundo sin llaves.
No más calles con lluvia, no más crisis ni hambres,
ni envidias, ni mentiras, ni engaños, ni cochambres.
Señor, ¿cómo será ese preciso instante?:
¿Un lecho de dolor?, ¿Un tránsito asfixiante?
¿Un tormento en familia? Señor, si no es muy tarde
¿Tú querrás ayudarme… para no ser cobarde?
Si una noche me duermo y me das a escoger
ven y alarga mi sueño con tu inmenso poder.
Y si sabes que he sido un sujeto imprudente
que merece castigo, lo aceptaré obediente,
pero no me castigues ni me obligues a ser
un muerto, estando vivo… si pierdo a mi mujer.

Una inspiración que sobrepasa los límites de la belleza, extraordinario! Un saludo cordial.

899CC4DD5B9E4885BBBA8FB82D66780D-0000370754-0003529647-00500L-557F4986576A4F0A8F9CCC8F69C77E47.jpg
 

MundoPoesía se mantiene gracias a la publicidad y al apoyo (opcional) de nuestra comunidad.

♥ Hacer una donación
Atrás
Arriba