Giovanni Pietri
Poeta adicto al portal
La feria es en el morro, ahí
donde la montaña forma su falda
poblada de nogal,
y van los hombres cargando
los barriles, endomingados,
y las mujeres rozando sus polleras
con los huarangos florecidos de
amarillas que van llevando con pedazos
de sonrisas en los sombreros,
coloradas y rosadas.
Los camiones traen guaguas, dicen
esta vez de caballos con herrajes de
estuco
y muñecas que tienen chapas de
caramelo y manos de porcelana,
boquita pintada.
La feria es en el morro, ahí,
desde que el alba acaricia con su hálito
frío hasta la hora en que el sol brilla
más,
y vienen las recuas, las mulas y los borricos,
traen en los lomos las huallpas
y llevan los porongos llenos desde los
pueblos
en que jornadas de a pie
andan levantando las polvaredas.
Hoy vienen los sarhuas tras sus ovejas,
masticando coca para aguantar el
camino y
los carampinos cruzan el río por el
vado, traen los caballos por las piedras
para el puente que aun va formando su
cimiento.
La joven de cabellera castaña
gasta un sombrero negro con flores
artificiales como la sonrisa con que
vende la libra, la media de coca,
el hombre del frente la mira, dice:
“mira que linda la coquera”,
hoy vino con blusa amarilla,
su falda violeta vase destacando
entre las hojas secas.
La feria es cada domingo
en que los pastores van a vender los
chivos y los carneros,
es en el morro, ahí
donde los molles van trepando el risco,
donde una acequia salada extiende su
fresqueza, donde las mujeres
mojan sus cabellos.
La feria es allí en el morro,
en la huella de la carretera nueva
que al llegar al puente
arrastrará también a los camiones,
las polleras y los porongos,
más cerca del pueblo,
más lejos de la ciudad.
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