marceloveyou
Poeta recién llegado
Me atravesó una daga,
hecha de delatores labios,
que a cada estocada,
me destrozaba la vida.
Callé esa boca infame,
con el ariete de mi puño,
más,plegando el telón de sus manos,
me mostró tanta traición.
Día de sueños y realidades,
caminar sobre esta alfombra,
hecha de rosas y sonrisas,
¡tan falsas,todos lo sabian!.
Confuso,caminé hacia el altar,
donde el amor se hizo madera,
tropel de agasajos venian,
¡tan falsas,todos lo sabian!.
Se hizo presente esa música trillada,
que con cada rosa blanca jugaba,
la ví venir con ese inmaculado vestido,
mariposa que quiere libar felicidad.
Su cercanía afloró recuerdos,
tan hermosos,tan bellos
¿por que me engañaste?,
y sus ojos no me respondieron.
-Usted acepta a esta mujer...-.
Esas pruebas,esas palabras,
me agrietaron la razón,
se mezcló con odio este amor,
en el crisol de mi corazón.
-Usted acepta a esta mujer...-.
Ví sus ojos llenos de gozo,
más no,a quien guardaba,
ese corazón que debió ser mío,
y perforé esas alas que la elevaban,
manché de sangre esa pulcra ilusión,
se cubrió su mirada de asombro,
abracé su cuerpo aún palpitante,
y con calmada voz le dije al oido,
-Sí,acepto-.
hecha de delatores labios,
que a cada estocada,
me destrozaba la vida.
Callé esa boca infame,
con el ariete de mi puño,
más,plegando el telón de sus manos,
me mostró tanta traición.
Día de sueños y realidades,
caminar sobre esta alfombra,
hecha de rosas y sonrisas,
¡tan falsas,todos lo sabian!.
Confuso,caminé hacia el altar,
donde el amor se hizo madera,
tropel de agasajos venian,
¡tan falsas,todos lo sabian!.
Se hizo presente esa música trillada,
que con cada rosa blanca jugaba,
la ví venir con ese inmaculado vestido,
mariposa que quiere libar felicidad.
Su cercanía afloró recuerdos,
tan hermosos,tan bellos
¿por que me engañaste?,
y sus ojos no me respondieron.
-Usted acepta a esta mujer...-.
Esas pruebas,esas palabras,
me agrietaron la razón,
se mezcló con odio este amor,
en el crisol de mi corazón.
-Usted acepta a esta mujer...-.
Ví sus ojos llenos de gozo,
más no,a quien guardaba,
ese corazón que debió ser mío,
y perforé esas alas que la elevaban,
manché de sangre esa pulcra ilusión,
se cubrió su mirada de asombro,
abracé su cuerpo aún palpitante,
y con calmada voz le dije al oido,
-Sí,acepto-.