rehab
Poeta recién llegado
Señor francisco, deseo que me examine este poema ya que he dejado un poco el endecasílabo y me he dedicado a trabajar con el alejandrino, me parece muy interesante y su ritmo me ha dado más cátedra que el endecasílabo, lo cual me sirve para el mismo.
En el verso décimotercero utilicé un hiato para obtener una silaba más, destruyendo la sinalefa.
(Verá que me gusta jugar con la dicción, figuras retóricas (tropos)... para mí son implementos que ayudan al ritmo y la fluidez del poema, aunque a veces abuso jaja)
No se si ha escuchado el famoso ejercicio de sombras, bueno eso es lo que estoy haciendo ahora jaja así que no es una obra muy trabajada.
Si el sexo muere se rompe todo:
De tu cristal haré la mortaja entristecida,
de tu boca la rústica lija que me lije,
de tus manos el olmo que se tiende y me elige
y de tu nariz la reja donde un ave anida.
De ti hago un todo, todo lo que el alma decida;
me haz dado tanto amor que no me riges; él no rige
la voluntad, lo excluyo; no hay néctar vil que fije,
en una razón justa, mi ternura humedecida.
De tu amor y mi amor establece confines,
la dulzura de un beso no quita conciencia,
la conciencia no quita el placer entre delfines;
nademos, nada en mí, nado en ti, no habrá más ciencia;
impulso veloz, rápido llega a sus fines;
si el sexo muere se rompe todo, -ten paciencia-.
En el verso décimotercero utilicé un hiato para obtener una silaba más, destruyendo la sinalefa.
(Verá que me gusta jugar con la dicción, figuras retóricas (tropos)... para mí son implementos que ayudan al ritmo y la fluidez del poema, aunque a veces abuso jaja)
No se si ha escuchado el famoso ejercicio de sombras, bueno eso es lo que estoy haciendo ahora jaja así que no es una obra muy trabajada.
Si el sexo muere se rompe todo:
De tu cristal haré la mortaja entristecida,
de tu boca la rústica lija que me lije,
de tus manos el olmo que se tiende y me elige
y de tu nariz la reja donde un ave anida.
De ti hago un todo, todo lo que el alma decida;
me haz dado tanto amor que no me riges; él no rige
la voluntad, lo excluyo; no hay néctar vil que fije,
en una razón justa, mi ternura humedecida.
De tu amor y mi amor establece confines,
la dulzura de un beso no quita conciencia,
la conciencia no quita el placer entre delfines;
nademos, nada en mí, nado en ti, no habrá más ciencia;
impulso veloz, rápido llega a sus fines;
si el sexo muere se rompe todo, -ten paciencia-.
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