Carlos Gabriel Plenazio
Gabriel varón gay enfermero
Mira el gris del cielo, tiene el color de tus ojos y la misma tristeza. La gente suele llorar tardes como esta.
Hoy tus ojos tienen gotitas de lluvia y el dolor de un huracán. Lamentablemente yo no sé mover las nubes para despejar tus ojos ni el cielo, no tengo el poder que tiene el viento para llevarse la tormenta, ni la suavidad de la brisa para refrescar tu tarde, no puedo evitar que se mojen tus mejillas, la lluvia arrecia y el rayo quema por dentro.
Pero quizás, pueda llorar contigo, si me dejas nos sentamos los dos en el banco del parque, allí nadie notara que llueve adentro, puede que te abrace y empapados la gente piense
_ que dos locos se han mojado por completo.
Nadie mirara tus lágrimas.
Y si lo se, puede servir de poco, pero al menos no estarás sola.
Hoy tus ojos tienen gotitas de lluvia y el dolor de un huracán. Lamentablemente yo no sé mover las nubes para despejar tus ojos ni el cielo, no tengo el poder que tiene el viento para llevarse la tormenta, ni la suavidad de la brisa para refrescar tu tarde, no puedo evitar que se mojen tus mejillas, la lluvia arrecia y el rayo quema por dentro.
Pero quizás, pueda llorar contigo, si me dejas nos sentamos los dos en el banco del parque, allí nadie notara que llueve adentro, puede que te abrace y empapados la gente piense
_ que dos locos se han mojado por completo.
Nadie mirara tus lágrimas.
Y si lo se, puede servir de poco, pero al menos no estarás sola.
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