Estás utilizando un navegador obsoleto. Puede que este u otros sitios no se muestren correctamente. Debes actualizarlo o utilizar un navegador alternativo.
Podría pintarse mi mundo con un rojo carmesí o quizás de un púrpura pálido; mi realidad llegaría a lo profundo de mi ser, mi alma y mi corazón,
solo si por un instante oyera tu voz si escuchara de mi mente la razón, para en lo etéreo buscarte a ti mi amor.
En un cenit estrellado observaría tú figura y con ella oiría tu tus labios y tu cuerpo, aunque solo lo imagine, daría color a mi vida si oyera tu voz;
aún no te distingo, pero me ilusiono al pensar que aquí vives, y si tuviera una expresión o una dicción tuya, mi realidad se alteraría y nacería mi amor.
Podría pintarse mi mundo con un rojo carmesí o quizás de un púrpura pálido; mi realidad llegaría a lo profundo de mi ser, mi alma y mi corazón,
solo si por un instante oyera tu voz si escuchara de mi mente la razón, para en lo etéreo buscarte a ti mi amor.
En un cenit estrellado observaría tú figura y con ella oiría tu tus labios y tu cuerpo, aunque solo lo imagine, daría color a mi vida si oyera tu voz;
aún no te distingo, pero me ilusiono al pensar que aquí vives, y si tuviera una expresión o una dicción tuya, mi realidad se alteraría y nacería mi amor.
Podría pintarse mi mundo con un rojo carmesí o quizás de un púrpura pálido; mi realidad llegaría a lo profundo de mi ser, mi alma y mi corazón,
solo si por un instante oyera tu voz si escuchara de mi mente la razón, para en lo etéreo buscarte a ti mi amor.
En un cenit estrellado observaría tú figura y con ella oiría tu tus labios y tu cuerpo, aunque solo lo imagine, daría color a mi vida si oyera tu voz;
aún no te distingo, pero me ilusiono al pensar que aquí vives, y si tuviera una expresión o una dicción tuya, mi realidad se alteraría y nacería mi amor.