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Siento frío

penabad57

Poeta veterano en el portal
Por mas que el ardoroso día viene con su lengua de fuego
a calentar el profundo sentir de este corazón herido
hay en el confín del alma estalactitas de hondura fiel,
carámbanos fósiles donde jamás es julio, nieve
por las concavidades internas que una vez fueron
luz de estío, ventiscas que la memoria trae negando
la paz de un refugio, y es como una flor ártica de pétalos
duros el silencio que acompaña a la edad, ríos
quietos como cristal en los ojos que ya no ven oasis
en los desiertos cálidos del porvenir, lagunas donde
patinan desnudos los alfileres del dolor con su piel
de escarcha que reverbera en los horarios sin fin de la melancolía;
tirito aunque junto a mí se incendien los bosques de la vida
con sus hojas crepitando como ángeles de ardor, y es que sin ti
no hay luz ni pájaros que abracen la fría soledad que me inunda.
 
Por mas que el ardoroso día viene con su lengua de fuego
a calentar el profundo sentir de este corazón herido
hay en el confín del alma estalactitas de hondura fiel,
carámbanos fósiles donde jamás es julio, nieve
por las concavidades internas que una vez fueron
luz de estío, ventiscas que la memoria trae negando
la paz de un refugio, y es como una flor ártica de pétalos
duros el silencio que acompaña a la edad, ríos
quietos como cristal en los ojos que ya no ven oasis
en los desiertos cálidos del porvenir, lagunas donde
patinan desnudos los alfileres del dolor con su piel
de escarcha que reverbera en los horarios sin fin de la melancolía;
tirito aunque junto a mí se incendien los bosques de la vida
con sus hojas crepitando como ángeles de ardor, y es que sin ti
no hay luz ni pájaros que abracen la fría soledad que me inunda.
La soledad es mala consejera.
Al menos queda sus manos y sus pensamientos para plasmarlo en versos.
Vendrán nuevas oportunidades.

Saludos
 
Querido Ramón, recordé par poemas míos. Esa cueva donde se magnifican las estalactitas, puntiagudas y bellas, el mes de julio con su estío hablándonos de ausencias, un mes que antes podíamos celebrar metafóricamente hablando. Bellísima las imágenes de las concavidades, el refugio perdido, la protección que se siente, la seguridad de la casa que parece el tiempo nos ha robado, hemos sido saqueados. Todo vaso de oro es pasado por fuego, querido Ramón.
 
Por mas que el ardoroso día viene con su lengua de fuego
a calentar el profundo sentir de este corazón herido
hay en el confín del alma estalactitas de hondura fiel,
carámbanos fósiles donde jamás es julio, nieve
por las concavidades internas que una vez fueron
luz de estío, ventiscas que la memoria trae negando
la paz de un refugio, y es como una flor ártica de pétalos
duros el silencio que acompaña a la edad, ríos
quietos como cristal en los ojos que ya no ven oasis
en los desiertos cálidos del porvenir, lagunas donde
patinan desnudos los alfileres del dolor con su piel
de escarcha que reverbera en los horarios sin fin de la melancolía;
tirito aunque junto a mí se incendien los bosques de la vida
con sus hojas crepitando como ángeles de ardor, y es que sin ti
no hay luz ni pájaros que abracen la fría soledad que me inunda.
Es que cuando hace calor es cuando los témpanos más escondidos se hacen notar, con sus estornudos de ayer y su sudor frío de ausencia.
Muy grata lectura, amigo Ramón. Te dejo mis abrazos.
 
Querido Ramón, recordé par poemas míos. Esa cueva donde se magnifican las estalactitas, puntiagudas y bellas, el mes de julio con su estío hablándonos de ausencias, un mes que antes podíamos celebrar metafóricamente hablando. Bellísima las imágenes de las concavidades, el refugio perdido, la protección que se siente, la seguridad de la casa que parece el tiempo nos ha robado, hemos sido saqueados. Todo vaso de oro es pasado por fuego, querido Ramón.
Gracias, Carolina, por la lectura y el interesante comentario. Un abrazo.
 
Por más que el ardoroso día viene con su lengua de fuego
a calentar el profundo sentir de este corazón herido
hay en el confín del alma estalactitas de hondura fiel,
carámbanos fósiles donde jamás es julio, nieve
por las concavidades internas que una vez fueron
luz de estío, ventiscas que la memoria trae negando
la paz de un refugio, y es como una flor ártica de pétalos
duros el silencio que acompaña a la edad, ríos
quietos como cristal en los ojos que ya no ven oasis
en los desiertos cálidos del porvenir, lagunas donde
patinan desnudos los alfileres del dolor con su piel
de escarcha que reverbera en los horarios sin fin de la melancolía;
tirito aunque junto a mí se incendien los bosques de la vida
con sus hojas crepitando como ángeles de ardor, y es que sin ti
no hay luz ni pájaros que abracen la fría soledad que me inunda.
Esa ausencia persiste porque está protegida por una enorme coraza.
Un abrazo, Ramón.
 
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