Poetakz
Poeta recién llegado
"¿Estás aún ahí?"
fue tu última pregunta,
tu frase final, antes de terminar
la llamada y dejarme escuchando
un agudo y cadente sonido
que indicaba la ausencia
de alguien al otro lado de la línea.
No respondí a tu pregunta,
la tristeza apretaba mis cuerdas vocales,
impidiendo que al menos balbuceara un "sí".
Quizá el dolor de saber que te marchabas
me desconectó un instante de mí,
pues dejabas, amor, atrás nuestra historia:
la primera noche en tus brazos
-ahora sería la primera sin ti-,
el primer te amo,
las risas vanas y sin razón,
cada abrazo, todos los cumplidos,
los anhelos, nuestro mañana juntos,
la promesa de eterno amor;
hecho jiras quedó mi corazón.
Te sintió marchar la primavera,
canceló el olor de sus flores nuevas
y sólo me dejó olfatear tu recuerdo.
El polvillo de tus pasos al partir
llegó hasta mis ojos
-no sé de qué manera-
y se tradujo en lágrimas.
La tarde llegó negra y vacía,
igual que todas las que habrían de venir.
Hoy que ya no estás,
hoy que has dejado todo en tu ayer,
reacciono y me lamento,
pues quiero gritarte
una y otra vez, mi amor,
que sí, yo sigo aún aquí,
por ti.
fue tu última pregunta,
tu frase final, antes de terminar
la llamada y dejarme escuchando
un agudo y cadente sonido
que indicaba la ausencia
de alguien al otro lado de la línea.
No respondí a tu pregunta,
la tristeza apretaba mis cuerdas vocales,
impidiendo que al menos balbuceara un "sí".
Quizá el dolor de saber que te marchabas
me desconectó un instante de mí,
pues dejabas, amor, atrás nuestra historia:
la primera noche en tus brazos
-ahora sería la primera sin ti-,
el primer te amo,
las risas vanas y sin razón,
cada abrazo, todos los cumplidos,
los anhelos, nuestro mañana juntos,
la promesa de eterno amor;
hecho jiras quedó mi corazón.
Te sintió marchar la primavera,
canceló el olor de sus flores nuevas
y sólo me dejó olfatear tu recuerdo.
El polvillo de tus pasos al partir
llegó hasta mis ojos
-no sé de qué manera-
y se tradujo en lágrimas.
La tarde llegó negra y vacía,
igual que todas las que habrían de venir.
Hoy que ya no estás,
hoy que has dejado todo en tu ayer,
reacciono y me lamento,
pues quiero gritarte
una y otra vez, mi amor,
que sí, yo sigo aún aquí,
por ti.