despertando
Poeta adicto al portal
Sigo, tras la vista
de tus generosos ojos,
tras la cuna del cándido pecho,
tras los espejismos
de una clandestina vida,
tras las voces de saudades
bajo las risueñas estrellas
que hoy cobijan
las sórdidas ciudades.
Sigo, tras los mentiras que construyen
los vampiros de este siglo,
con las ventas de sus armas,
con el veneno que siembran
a nuestras vulnerables almas,
y tras el umbral del Universo,
buscando livianos besos
que alivien los gemidos
de los hambrientos niños
y ancianos
de este culpable mundo.
Y sigo, tras el inefable Amor
que a todos ama y perdona.
de tus generosos ojos,
tras la cuna del cándido pecho,
tras los espejismos
de una clandestina vida,
tras las voces de saudades
bajo las risueñas estrellas
que hoy cobijan
las sórdidas ciudades.
Sigo, tras los mentiras que construyen
los vampiros de este siglo,
con las ventas de sus armas,
con el veneno que siembran
a nuestras vulnerables almas,
y tras el umbral del Universo,
buscando livianos besos
que alivien los gemidos
de los hambrientos niños
y ancianos
de este culpable mundo.
Y sigo, tras el inefable Amor
que a todos ama y perdona.