PallasAtenea
Poeta recién llegado
No tienes fuerzas para sufrir más.
Otrora, el llanto persistente oprimía tu alma
y ofuscaba tu pensamiento.
Hoy, la calle te exige; no puedes detenerte
aunque tus sentidos estén al mínimo de la percepción,
aunque sientas el sufrimiento y se te desintegre el corazón.
Haz como si el dolor y la muerte solo están en guerra por un pedazo de territorio,
allá lejos,
y que no te toca a ti.
Otrora, el llanto persistente oprimía tu alma
y ofuscaba tu pensamiento.
Hoy, la calle te exige; no puedes detenerte
aunque tus sentidos estén al mínimo de la percepción,
aunque sientas el sufrimiento y se te desintegre el corazón.
Haz como si el dolor y la muerte solo están en guerra por un pedazo de territorio,
allá lejos,
y que no te toca a ti.