futuroarduo
Poeta fiel al portal
Que envidiable el silencio de la noche,
que ni al crepitar del fuego el aire asusta.
Que música tan lejana, tan lejana que es muda
y que los árboles extasiados por ella gimen sin parar.
El centro cegado y abriéndose a la eternidad
recita en la distancia una metáfora lacónica y oscura.
Derretido se expande, alegre, hirviendo henchido
en la aurora, su carne chamuscada empieza a levitar.
Divino el silencio, sus compases se acaban.
Ha salpicado el verso por toda la verdad.
que ni al crepitar del fuego el aire asusta.
Que música tan lejana, tan lejana que es muda
y que los árboles extasiados por ella gimen sin parar.
El centro cegado y abriéndose a la eternidad
recita en la distancia una metáfora lacónica y oscura.
Derretido se expande, alegre, hirviendo henchido
en la aurora, su carne chamuscada empieza a levitar.
Divino el silencio, sus compases se acaban.
Ha salpicado el verso por toda la verdad.
Última edición: