No quiero hablar de ti, mar inagotable y obsesivo
ni del tintineo de tus cristales o tus corrientes y griterío.
Quiero hablar de mí y el paraje frío del silencio que respiro
quiero adentrarme en sus entrañas, sin miedo, sin prejuicios
Pareces un gigante; enorme y opresivo
envolvente, delirante; un bebedor empedernido.
No hay horizonte en tu naturaleza, ni limitantes de vida
embriagas y obligas. Abrazo forzado de horas ya nacidas
En ti camino, por ti me extingo, alimento y cojo mis vestidos
¡Hay una pausa, -escucho un ruido-me detengo y respiro!
Sensación inquietante, la del sin sonido...
De cuello y corbata, tú, silencio,eres mi destino.
Hoy te acepto como compañero obligado, al que no he elegido
como ausencia exigida en el eco disonante de mis días perdidos.
Tanto va el cántaro al agua, que me contento con tu sonido
y, te retengo, te alargo, te suspiro y asumo, como fiel amigo.
ALEXIA ::
::
ni del tintineo de tus cristales o tus corrientes y griterío.
Quiero hablar de mí y el paraje frío del silencio que respiro
quiero adentrarme en sus entrañas, sin miedo, sin prejuicios
Pareces un gigante; enorme y opresivo
envolvente, delirante; un bebedor empedernido.
No hay horizonte en tu naturaleza, ni limitantes de vida
embriagas y obligas. Abrazo forzado de horas ya nacidas
En ti camino, por ti me extingo, alimento y cojo mis vestidos
¡Hay una pausa, -escucho un ruido-me detengo y respiro!
Sensación inquietante, la del sin sonido...
De cuello y corbata, tú, silencio,eres mi destino.
Hoy te acepto como compañero obligado, al que no he elegido
como ausencia exigida en el eco disonante de mis días perdidos.
Tanto va el cántaro al agua, que me contento con tu sonido
y, te retengo, te alargo, te suspiro y asumo, como fiel amigo.
ALEXIA ::
::
Última edición: