Silencio
En días acortados casa vez más,
loco por domir un par de horas
en praderas infinitas de sueños
donde ya no se derrama
la póstuma oda.
Inquieto y deseoso por nadar en el aire
que le levanta la falda
a la mujer de mi vida,
que le tapa la boca al pedante
y consigue una visión profunda.
Entonces todo se agita
en la trastienda del inconsciente,
penetrando verbo y arte
con la mirada de un monstruo.
Es solo así que mis sombras
me abandonarán algún día.
Y entonces caeré muerto.
Y así viviré mi vida.
Darío Méndez
En días acortados casa vez más,
loco por domir un par de horas
en praderas infinitas de sueños
donde ya no se derrama
la póstuma oda.
Inquieto y deseoso por nadar en el aire
que le levanta la falda
a la mujer de mi vida,
que le tapa la boca al pedante
y consigue una visión profunda.
Entonces todo se agita
en la trastienda del inconsciente,
penetrando verbo y arte
con la mirada de un monstruo.
Es solo así que mis sombras
me abandonarán algún día.
Y entonces caeré muerto.
Y así viviré mi vida.
Darío Méndez