PEQUEÑO GRANITO DE ANIS
Poeta asiduo al portal
Siempre será suyo. Ha cuidado de él a cada momento, su fidelidad ha sido realmente demostrable ¡Lo amaba más que nada en el mundo. No permitiría que otra se lo arrebatara.
Pero ella era inteligente y solo espero el momento preciso para deshacerse de su rival, incluso consintió acompañarlos a ese viaje por el Caribe. Ella, callada, callada, solo observando los movimientos felinos de aquella mujer que pretendía quitarle al amor de su vida.
Además, estaba segura de ser completamente correspondida, lo sentía en las caricias nocturnas y mañaneras, en las palabras melosas y los cuidados que él siempre tenía para con ella ¡Aquellos baños de espuma!. La otra...Ella llegó después a arruinarlo todo, por eso tenía que irse, desaparecer.
Se presentó el momento, estaban solas. La podía ver recostada sobre aquella barca vieja. El mar estaba fúrico y parecía consentir a su favor. Sus ojos vivos se detuvieron en la cuerda que sujetaba la barca impidiendo se fuera a la deriva. La mujer tomaba el sol y le sonrió cuando la vio cerca, incluso se atrevió a ponerle una mano encima.
Entonces Simoné con toda la furia del mundo le demostró su odio y no descansó hasta romper la cuerda que sujetaba la barca. Escuchó a la mujer que le pedía a gritos no lo hiciera, pero sin piedad continúo con su labor.
"La otra" gritaba mientras se la tragaba el mar perdiéndose bajo el sol. Simoné la observaba desde la orilla con una sonrisa negra, característica de su especie...Movió el rabo y triunfante...¡Lanzó un ladrido de victoria!...©
Pero ella era inteligente y solo espero el momento preciso para deshacerse de su rival, incluso consintió acompañarlos a ese viaje por el Caribe. Ella, callada, callada, solo observando los movimientos felinos de aquella mujer que pretendía quitarle al amor de su vida.
Además, estaba segura de ser completamente correspondida, lo sentía en las caricias nocturnas y mañaneras, en las palabras melosas y los cuidados que él siempre tenía para con ella ¡Aquellos baños de espuma!. La otra...Ella llegó después a arruinarlo todo, por eso tenía que irse, desaparecer.
Se presentó el momento, estaban solas. La podía ver recostada sobre aquella barca vieja. El mar estaba fúrico y parecía consentir a su favor. Sus ojos vivos se detuvieron en la cuerda que sujetaba la barca impidiendo se fuera a la deriva. La mujer tomaba el sol y le sonrió cuando la vio cerca, incluso se atrevió a ponerle una mano encima.
Entonces Simoné con toda la furia del mundo le demostró su odio y no descansó hasta romper la cuerda que sujetaba la barca. Escuchó a la mujer que le pedía a gritos no lo hiciera, pero sin piedad continúo con su labor.
"La otra" gritaba mientras se la tragaba el mar perdiéndose bajo el sol. Simoné la observaba desde la orilla con una sonrisa negra, característica de su especie...Movió el rabo y triunfante...¡Lanzó un ladrido de victoria!...©