Héctor Horacio Luisi
Poeta asiduo al portal
Sin advertirlo lo hicimos, tras tus últimas disculpas,
me dibujaste una herida que no pudiste notar,
y el enojo acostumbrado que afloraba tras tus ruegos,
cayó ese día rendido sin siquiera protestar.
Entonces algo cambió, aquí muy dentro del pecho,
te juro que no es por despecho, pero ni pude llorar,
y al advertir que tu llanto no hacía mella en mi ego,
comprendí que estaba deshecho nuestro vínculo nupcial.
Por eso he de partir, en este preciso instante,
pensando que muy distante se encuentra mi amanecer,
pensando que alguna vez, el sol irrumpa en mi mente,
y amar pueda nuevamente o alguien me pueda querer.
me dibujaste una herida que no pudiste notar,
y el enojo acostumbrado que afloraba tras tus ruegos,
cayó ese día rendido sin siquiera protestar.
Entonces algo cambió, aquí muy dentro del pecho,
te juro que no es por despecho, pero ni pude llorar,
y al advertir que tu llanto no hacía mella en mi ego,
comprendí que estaba deshecho nuestro vínculo nupcial.
Por eso he de partir, en este preciso instante,
pensando que muy distante se encuentra mi amanecer,
pensando que alguna vez, el sol irrumpa en mi mente,
y amar pueda nuevamente o alguien me pueda querer.