IgnotaIlusión
El Hacedor de Horizontes
La soledad educa,
cuando no se la estima,
el corazón lastima,
cuando brota desde la boca el dolor,
peor que la soledad,
es la vacua compañía,
sentirse solo,
aún teniendo la bendición
de estar rodeado
de cadáveres que no escuchan,
pero culpan por impotencia,
agobio de una agonía que se obvia,
que siempre se pospone
una honesta reflexión,
no habrá amanecer que nos reviva,
ni anochecer que nos contenga,
sueños de amargor ardiente,
cuando la huida, silente,
predice la bruma
de una mente convulsionada.
cuando no se la estima,
el corazón lastima,
cuando brota desde la boca el dolor,
peor que la soledad,
es la vacua compañía,
sentirse solo,
aún teniendo la bendición
de estar rodeado
de cadáveres que no escuchan,
pero culpan por impotencia,
agobio de una agonía que se obvia,
que siempre se pospone
una honesta reflexión,
no habrá amanecer que nos reviva,
ni anochecer que nos contenga,
sueños de amargor ardiente,
cuando la huida, silente,
predice la bruma
de una mente convulsionada.