Lírico.
Exp..
Sin miedo
Tengo ganas de largarme
de una vez de esta ciudad;
olvidar a los amigos
que luego no suelen serlo;
observar a otras mujeres;
fatigar bares distintos.
Tengo ganas de cambiar;
no me gustan las raíces
de verdad, las que te agarran
y te limitan los sueños.
Las únicas patrias mías
son ideas, abstracciones
que manipulo a mi antojo,
y también esos dos ojos
con los que enciendes mis noches.
No tengo miedo a dejar
atrás mi vida de ahora;
No tengo mucha esperanza
depositada en la tierra;
prefiero vivir el tránsito
entre etapas que se queman.
Voy flotando como el polvo
flota en la luz, mi contorno
se difumina en el tiempo
fluyendo hacia lo que ignoro.
Qué importará que me vaya
si nada hay que me retenga
jamás en el mismo sitio;
tal vez mi lugar no exista
y para estar en un vago
jardín de tristeza, intuyo
que es mejor cambiar de cielo,
de paisaje, gente, embuste,
y así no aburrirme tanto.
Tengo ganas de largarme,
recorrer de nuevo el tramo
que me conduce a un entorno
caducado de antemano.
No quiero mirar la vida
desde la misma ventana;
no quiero sentir dolores
postrado en la misma cama;
quiero ser sombra en más sombra
del viento que libre viaja;
onda donde se pierden
y se confunden mis voces;
prefiero soñar el mundo
en movimiento y sin calma
mientras juego con palabras
e imagino mil amores.
No tengo miedo a dejar
las cosas que ya no aprecio;
es el tiempo de flotar
como el polvo en luz del cielo.
Tengo ganas de largarme
de una vez de esta ciudad;
olvidar a los amigos
que luego no suelen serlo;
observar a otras mujeres;
fatigar bares distintos.
Tengo ganas de cambiar;
no me gustan las raíces
de verdad, las que te agarran
y te limitan los sueños.
Las únicas patrias mías
son ideas, abstracciones
que manipulo a mi antojo,
y también esos dos ojos
con los que enciendes mis noches.
No tengo miedo a dejar
atrás mi vida de ahora;
No tengo mucha esperanza
depositada en la tierra;
prefiero vivir el tránsito
entre etapas que se queman.
Voy flotando como el polvo
flota en la luz, mi contorno
se difumina en el tiempo
fluyendo hacia lo que ignoro.
Qué importará que me vaya
si nada hay que me retenga
jamás en el mismo sitio;
tal vez mi lugar no exista
y para estar en un vago
jardín de tristeza, intuyo
que es mejor cambiar de cielo,
de paisaje, gente, embuste,
y así no aburrirme tanto.
Tengo ganas de largarme,
recorrer de nuevo el tramo
que me conduce a un entorno
caducado de antemano.
No quiero mirar la vida
desde la misma ventana;
no quiero sentir dolores
postrado en la misma cama;
quiero ser sombra en más sombra
del viento que libre viaja;
onda donde se pierden
y se confunden mis voces;
prefiero soñar el mundo
en movimiento y sin calma
mientras juego con palabras
e imagino mil amores.
No tengo miedo a dejar
las cosas que ya no aprecio;
es el tiempo de flotar
como el polvo en luz del cielo.
Última edición: