Nunca fueron los problemas
tan livianos como ahora.
Nunca la lejanía entre el corazón y ellos
fue tan larga.
Ahora se pasea a menudo
la serenidad entre mis piernas
como una gata
cálida y suave.
Como una brisa que alerta
me acaricia despacio.
El sabor amargo de las palabras que hieren,
pronto se deslíen
con el agua que riego mis plantas,
y ellas
como hadas buenas,
la transforman en vida,
en belleza pura y verde,
en perfume que ascienden
y me hacen volar a través del tiempo.
Cuando entro en mi corazón
todo esta presente
y siempre la vida me atrapa.
Me quedo
hasta que ella me colma
sin palabras,
sin llantos,
solo entra
como el día entra en la noche.
tan livianos como ahora.
Nunca la lejanía entre el corazón y ellos
fue tan larga.
Ahora se pasea a menudo
la serenidad entre mis piernas
como una gata
cálida y suave.
Como una brisa que alerta
me acaricia despacio.
El sabor amargo de las palabras que hieren,
pronto se deslíen
con el agua que riego mis plantas,
y ellas
como hadas buenas,
la transforman en vida,
en belleza pura y verde,
en perfume que ascienden
y me hacen volar a través del tiempo.
Cuando entro en mi corazón
todo esta presente
y siempre la vida me atrapa.
Me quedo
hasta que ella me colma
sin palabras,
sin llantos,
solo entra
como el día entra en la noche.