Sin Testigos 3. Final

nelson majerczyk

Poeta adicto al portal
Ya en el camino el comisario observaba la rivera del mar que reventaba
contra la orilla, como blancas cofias de monja, las gaviotas sobrevolaban
nerviosas en su eterno patrullaje en búsqueda de sobras de pescado,
faenado por los pescadores que como ellas surfeaban con sus frágiles
embarcaciones el mar.
Se detuvieron frente al viejo Hotel Budapest, donde López el eterno
encargado del establecimiento los esperaba.
_Vestía un traje marrón y su calva brillaba en este atardecer invernal.
El Comisario no pudo reprimir un gesto de desagrado(odiaba dicho color).
_Comisario, Sr. Fiama , que contrariedad, por suerte los llamé, hace cuatro
días que no aparece la Sra. Sullivan.
--pero vamos a ver-interrumpó Bermúdez, como cuatro días, si se me informó
que hace 48 horas que está desaparecida?
_Cuándo llamó Ud, a la Comisaría, no fue hoy de mañana? López, López hoy es
martes, cúando fue el último día que dice que la vio_ López turbado y confuso
contestó_ pero hoy no es miércoles?
_No es martes, o sea que hace 48 horas que no la ve, clarito verdad ?Fiama le habla-
ba con cierta ironía.
_Bueno basta de tonterías ,vamos a la habitación y vemos con que nos encontramos.
Un largo corredor apenas iluminado condujo a los tres hombres a la puerta marcada con el número 104.
López intentó varias veces abrirla, hasta que con un chirrido extraño cedió el paso.
Una combinación de olor a humedad y un fuerte perfume lo invadía todo.
Oscuridad total. Se abrieron las ventanas y comenzó la inspección.
Sore la cama una valija completamente abierta con ropa en perfecto orden, yacían entremezclados, trajes de baño ,extraña ropa cuasi tropical y demás artículos de cualquier
viajero...
_La dama se equivocó de geografía, pensó que iba al Caribe y se tropezó con con otra
cosa _estos gringos...acotó Fiama.
Mientras López y Fiama buscaban debajo de la cama uno y en el ropero el otro, el comisario
al abrir la mesita de luz observó el pasaporte de la mujer y un libro, extrañamente escrito
en español. El documento acreditaba la nacionalidad, el rostro en una fotografía tomada
burocráticamente y el nombre:Edna Sullivan.
_López esta es la mujer y con este nombre se registró?
_Así es Comisario , es ella.
Se guardó el pasaporte y el libro en su abrigo.
_Bueno por el momento es todo lo que tenemos, Fiama usted a la comisaría comience con
el papeleo e informe a la embajada del asunto y López téngame al tanto por si aparece la
señora.
_Claro comisario.
Y usted Fiama , recuerde que en el, expediente se aclara la desaparición de la persona
hace 48 horas, las diligencias realizadas y envie copias a la embajada porque estarán
encima nuestro en menos que cante un gallo...
Se despidió de ambos y salió a caminar por la costa tocando morosamente el librillo y el
pasaporte que se unían en un bolsillo
Caía la tarde y el cerro avanzaba como un capote oscuro sobre la costa intentando
abarcarlo todo en un abrazo imposible .El graznido delas gaviotas le daban sonido al
paisaje calmo del atardecer que se comía la luz a sorbos rápidos, la noche invernal tenía
hambre, cerca de la costa tres barcas emprendían el regreso, las esperó para conversar
con algunos de los pescadores.
El primero en desembarcar era un viejo conocido del Comisario.
_Don Tomás!!!como anduvo la pesca?
_Regular comisario mientras chocaban las manos.
_Estos pesqueros chinos nos están dejando sin cosecha !!!
_Que le vamos a hacer?
_Sobre eso nada, Tomás no lo puedo ayudar, pero quizás usted a mi quizás...
_Dígame Tomás el domingo por no vio, a una mujer en la orilla.
_Si claro que vi a una loquita que estaba por entrar al agua, le dije que estaba
mal, que el agua estaba muy fría que se enfermaría ,los remolinos y todo lo que
usted conoce de esta playa en invierno...
_Y?
_Nada como se quedó quieta y parecía que no me entendía, nos fuimos a pescar
pensando que no entraría al agua.
_Pasó algo comisario?
_Tranquilo Tomás preguntaba nomás.


Había muerto el día, se encaminó a su boliche predilecto ,donde a veces comía
o se emborrachaba, o las dos cosas, que mas daba..."El Ancla Vieja", le tenía cariño
al aroma del mar y pescado frito, aceite rancio y un cierto aire hogareño que le daba
Rosa, la dueña.
_Come o toma Comisario, lo veo tristón hoy.
_Todo bien Rosa, servíme un wisky , después pienso si ceno.
Después de el segundo recordó lo que tenía en el bolsillo, el pasaporte con el rostro
triste de la mujer que jamás conocería; intuyó y el librillo en español.
Lo desplegó parsimoniosamente sobre la mesa, su título le extrañó "Idealismo Subjetivo
o inmaterialismo", lo hojeó y descubrió en una de sus páginas una frase subrayada en rojo
que rezaba" Si un árbol cae en un bosque y nadie esta cerca para oírlo, ?hace algún sonido?"
El autor era un tal Berkeley.
Ya borracho mientras el agua y el viento golpeaban las ventanas del chiringuito escuchó el sonido de alguien que tomaba desesperadamente aire, gritaba agitando sus
brazos en los pocos segundos que estaba en la superficie, el gorgoteo de sus pulmones llenándose de agua. Que no había caído sola mientras remontaban los dos el mar embravecida .
La escuchaba claro y fuerte.
Ya no estaba desaparecida.



A George Berkeley
( 1685-1753)




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