Uzziel
Exp..
Se dijeron adiós mientras aún se amaban...
y ella que estaba enamorada de sus flores
como un crepúsculo velado de lágrimas
se quedó llorando sobre la llama de su alma
aquella despedida que un vacío le horadaba
y por donde el ángel ciego del dolor le entraba.
Se dijeron adiós mientras aún se amaban...
y junto a los inanes ramos fúnebres
que sus coronas de pámpanos le dejaron;
él, como un crucificado en su cruz,
emplazado en el corazón lleva aquél amor
a todas las desdichas del alma dispensadas.
Se dijeron adiós mientras aún se amaban...
y con dos copas suicidas de dolor e intemperie
se observan en los signos enquistados de su ausencia
y, sin ansias de sentir ni ganas de vivir la vida,
van zurciendo la herida que se inflijieron
con la hebra de nostalgia zurciendo sus tristezas
Se dijeron adiós mientras aún se amaban
y amurallados entre paredes de sombras
los negros potrillos del recuerdo que les acosan
rompen en una estampida el redil de sus memorias
y aceptan así entregarse a esa dolencia
llamada melancolía de la añoranza y el deseo.
Se dijeron adiós mientras aún se amaban...
pero, como otras tantas cenizas, el dolor se decanta,
la añoranza se purifica, la tristeza se resigna
y, por primera vez en mucho tiempo sentirán
deseos de sonreír, de vivir, de soñar...
mientras tanto en homicidas del amor se convirtieron.
"El perdón es una decisión, no un sentimiento,
porque cuando perdonamos no sentimos más la ofensa.
Perdona que perdonando tendrás en paz tu alma
y la tendrá el que te ofendió"
Madre Teresa de Calcuta.
y ella que estaba enamorada de sus flores
como un crepúsculo velado de lágrimas
se quedó llorando sobre la llama de su alma
aquella despedida que un vacío le horadaba
y por donde el ángel ciego del dolor le entraba.
Se dijeron adiós mientras aún se amaban...
y junto a los inanes ramos fúnebres
que sus coronas de pámpanos le dejaron;
él, como un crucificado en su cruz,
emplazado en el corazón lleva aquél amor
a todas las desdichas del alma dispensadas.
Se dijeron adiós mientras aún se amaban...
y con dos copas suicidas de dolor e intemperie
se observan en los signos enquistados de su ausencia
y, sin ansias de sentir ni ganas de vivir la vida,
van zurciendo la herida que se inflijieron
con la hebra de nostalgia zurciendo sus tristezas
Se dijeron adiós mientras aún se amaban
y amurallados entre paredes de sombras
los negros potrillos del recuerdo que les acosan
rompen en una estampida el redil de sus memorias
y aceptan así entregarse a esa dolencia
llamada melancolía de la añoranza y el deseo.
Se dijeron adiós mientras aún se amaban...
pero, como otras tantas cenizas, el dolor se decanta,
la añoranza se purifica, la tristeza se resigna
y, por primera vez en mucho tiempo sentirán
deseos de sonreír, de vivir, de soñar...
mientras tanto en homicidas del amor se convirtieron.
"El perdón es una decisión, no un sentimiento,
porque cuando perdonamos no sentimos más la ofensa.
Perdona que perdonando tendrás en paz tu alma
y la tendrá el que te ofendió"
Madre Teresa de Calcuta.
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