Los cielos cubren el entrecejo, la lunática luz semblante de la miel dulce en calderas, fundando un par de cenas.
El escarabajo sangre tan floreciente danza entre los altos pinos, y duerme el sonido.
Faltan los multidesafios de esos seres que en la noche descansan, y de día duermen contemplando la calma.
El gris cerrajero, de ojos pardos, teclea la sabana y retira la saliva de su agotadora maquina de hablar. Mientras el teclado de su maquina, solo pronuncia una A.
El escarabajo sangre tan floreciente danza entre los altos pinos, y duerme el sonido.
Faltan los multidesafios de esos seres que en la noche descansan, y de día duermen contemplando la calma.
El gris cerrajero, de ojos pardos, teclea la sabana y retira la saliva de su agotadora maquina de hablar. Mientras el teclado de su maquina, solo pronuncia una A.
Última edición por un moderador: