Jhon Barros
Poeta adicto al portal
En el finito de letras que existen, cabe el infinito de palabras que giran en la mente humana. Es imposible que no exista la adecuada para definir lo que se siente, lo que significa el pensar en otra persona, el sentir mismo, que terminamos definiéndolo como emociones: el reír, el cantar, el abrazar, el llorar... Y es que no se puede explicar por qué las letras se ordenan con facilidad ante el pensamiento de otro ser; no hay forma de saber qué motiva que el desorden de letras se ordene para expresar lo que se siente, sin poder dar un porqué. Las palabras expresan esos sentimientos y no hay un porqué.
Es aquí donde la lógica pierde el sentido y la locura toma su espacio para, de forma desenfrenada, romper las normas y reglas sociales; donde los preceptos religiosos caminan a los círculos de Dante sin arrepentimiento... Y todo sin un porqué.
Es aquí donde la lógica pierde el sentido y la locura toma su espacio para, de forma desenfrenada, romper las normas y reglas sociales; donde los preceptos religiosos caminan a los círculos de Dante sin arrepentimiento... Y todo sin un porqué.