Flotan las palabras en el aire...
desprovistas de la savia del amor,
desnudas de luz,
repletas de nada,
no reflejan el sol,
ni la esperanza,
ni la vida.
Una golondrina temblando en el aire...
ríen cristales,
susurra el arroyo,
tintinea la risa.
Una golondrina temblando en el aire...
pienso en cristales,
pienso en arroyos,
pienso en risas.
pienso que me gustaría tenerlas dentro del corazón,
apegadas a mi pecho y a mi sangre,
latiendo dentro de mis células,
haciendo crecer el arco luminoso de mi pelo
y reproduciendo ancestrales paisajes en mi piel.
Más las palabras sublimes, hermosas; flotan en el aire...
desprovistas de la savia del amor...
La golondrina tiembla y mi alma no la alcanza...
El sol de la tarde se anuda a mi silueta,
y la viste de tristeza,
de sorda melancolía.
desprovistas de la savia del amor,
desnudas de luz,
repletas de nada,
no reflejan el sol,
ni la esperanza,
ni la vida.
Una golondrina temblando en el aire...
ríen cristales,
susurra el arroyo,
tintinea la risa.
Una golondrina temblando en el aire...
pienso en cristales,
pienso en arroyos,
pienso en risas.
pienso que me gustaría tenerlas dentro del corazón,
apegadas a mi pecho y a mi sangre,
latiendo dentro de mis células,
haciendo crecer el arco luminoso de mi pelo
y reproduciendo ancestrales paisajes en mi piel.
Más las palabras sublimes, hermosas; flotan en el aire...
desprovistas de la savia del amor...
La golondrina tiembla y mi alma no la alcanza...
El sol de la tarde se anuda a mi silueta,
y la viste de tristeza,
de sorda melancolía.
Última edición: