Lírico.
Exp..
Soberana
Y, de pronto, allí estabas, soberana
absoluta en tu reino de almohadones,
con el terso tesoro de tu carne
resplandeciendo en sombra. Pude verte
ciego por el deseo. Tus braguitas
tiradas en la alfombra y un perfume
a fronda, fiebre y noche. Quise darte
mi voluntad rendida. Recibiste
cálidamente todo cuanto soy.
Y, de pronto, allí estabas, soberana
absoluta en tu reino de almohadones,
con el terso tesoro de tu carne
resplandeciendo en sombra. Pude verte
ciego por el deseo. Tus braguitas
tiradas en la alfombra y un perfume
a fronda, fiebre y noche. Quise darte
mi voluntad rendida. Recibiste
cálidamente todo cuanto soy.
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