Soldados caídos
Continuamos los mismos cazadores
de sueños, de mortajas y de aventuras...
pese a que nos debemos mil facturas
con los ayes, con muertos y estertores.
La desesperación es mi sentencia
y el abandono mata tus promesas.
El hambre que escapó de nuestras mesas
es la rabia, es la culpa, es la demencia.
Mis hombres perecieron por un sueño...
un sueño que no tiene ya valor.
Solo resta la sangre en el olor
de árboles convertidos en un leño.
¿Y quién restañará a los olvidados...?
¿A las madres que claman por respuestas?
Sus verdades las pintan tan opuestas...
privando de una tumba a los soldados.
Autor: Jorge de Córdoba
Continuamos los mismos cazadores
de sueños, de mortajas y de aventuras...
pese a que nos debemos mil facturas
con los ayes, con muertos y estertores.
La desesperación es mi sentencia
y el abandono mata tus promesas.
El hambre que escapó de nuestras mesas
es la rabia, es la culpa, es la demencia.
Mis hombres perecieron por un sueño...
un sueño que no tiene ya valor.
Solo resta la sangre en el olor
de árboles convertidos en un leño.
¿Y quién restañará a los olvidados...?
¿A las madres que claman por respuestas?
Sus verdades las pintan tan opuestas...
privando de una tumba a los soldados.
Autor: Jorge de Córdoba