Soleares de espino y trigo

César Guevar

Poeta que considera el portal su segunda casa
¡Ay soleá de mi camino
que arranca, espino, la piel,
por entre campos de trigo!

Y me digo y me maldigo
¿Pa´ qué coño la dejé,
si caí en su duro olvido?

Soledad, a ti te pido
que ella me quiera querer
otra vez como me quiso.

De mi soleá es el aviso
el ruido, el pito del tren,
andén de pesares míos.

Serán estos tiempos fríos
los que hacen diez, cien… de tres:
lluvia, soledad y estío.

Ay, soleá, dale sentío
a este sentir, a mi fe
y a mi corazón contrito.

Que si me quiere un poquito,
que si me tiene merced,
yo más nunca te suplico.



César Guevara. En un junio de renuncias. 2015.​
 
Última edición:
SUBLIMES VERSOS, DE UNA MAJESTUOSA SUPLICA.
ESCUCHARÁ EL PEDIDO, SEGURO, LO ESCUCHARÁ.

¡Ay soleá de mi camino
que arranca, espino, la piel,
por entre campos de trigo!

Y me digo y me maldigo
¿Pa´ qué coño la dejé,
si caí en su duro olvido?

Soledad, a ti te pido
que ella me quiera querer
otra vez como me quiso.

De mi soleá es el aviso
el ruido, el pito del tren,
andén de pesares míos.

Serán estos tiempos fríos
los que hacen diez, cien… de tres:
lluvia, soledad y estío.

Ay, soleá, dale sentío
a este sentir, a mi fe
y a mi corazón contrito.

Que si me quiere un poquito,
que si me tiene merced,
yo más nunca te suplico.



César Guevara. En un junio de renuncias. 2015.​
 
que esta hermosa plegaria de sentimientos
resuene en los oídos de tu musa
y toque las fibras más íntima del corazón
como una dulce y cálida melodía de amor...
Hay, mi estimado AmigOso, me han encantado tus versos me llegaron profundamente al alma!!
Te dejo mi abrazo y mis deseos de que tengas un lindo Martes!!!
 
que esta hermosa plegaria de sentimientos
resuene en los oídos de tu musa
y toque las fibras más íntima del corazón
como una dulce y cálida melodía de amor...
Hay, mi estimado AmigOso, me han encantado tus versos me llegaron profundamente al alma!!
Te dejo mi abrazo y mis deseos de que tengas un lindo Martes!!!

Tocar el alma de una amiga como tú, monita, y que te lo digan, es una responsabilidad y un privilegio. Mis soleares (o soledades) yo me las busqué. Todavía no sé si por torpe o por qué.
Gracias por acompañarme, que ya es espantá esta soleá. Mis brazos se estiran hasta ti para abrazarte por pequeñita y monita que seas. Hasta pronto.
 
¡Ay soleá de mi camino
que arranca, espino, la piel,
por entre campos de trigo!

Y me digo y me maldigo
¿Pa´ qué coño la dejé,
si caí en su duro olvido?

Soledad, a ti te pido
que ella me quiera querer
otra vez como me quiso.

De mi soleá es el aviso
el ruido, el pito del tren,
andén de pesares míos.

Serán estos tiempos fríos
los que hacen diez, cien… de tres:
lluvia, soledad y estío.

Ay, soleá, dale sentío
a este sentir, a mi fe
y a mi corazón contrito.

Que si me quiere un poquito,
que si me tiene merced,
yo más nunca te suplico.



César Guevara. En un junio de renuncias. 2015.​
Ayyy César, la soledad es nuestra fiel compañera muchas veces en la vida, hemos de dejarla ir y acercarnos a la ilusión y a la esperanza de alguien que nos quiera y aleje hasta la sombra primera. Me ha encantado leerte, tus versos están cargados de sentimiento y de belleza lírica. Besazos con cariño y admiración.
 
Ayyy César, la soledad es nuestra fiel compañera muchas veces en la vida, hemos de dejarla ir y acercarnos a la ilusión y a la esperanza de alguien que nos quiera y aleje hasta la sombra primera. Me ha encantado leerte, tus versos están cargados de sentimiento y de belleza lírica. Besazos con cariño y admiración.

El sentir puede ser hermoso, por duro que sea, si se lo reviste de belleza lírica. Pero la belleza es una pretensión esquiva, una dama de pocas concesiones. Uno tan solo se aproxima un poquito, humilde, a sus campos gloriosos. Mis manos nunca fueron buenas para pintar, por más que me gusta... y no sé si habría tonos que me permitieran decir del todo lo que mis manos ven. Lo intento con la poesía entonces, que es una forma de pintar

con palabras.

Gracias por tus gotitas de dulzura y de consejo y de estímulo a mi sentir escrito, guapa de Granada. Te envío un beso para tu mano.
 
¡Ay soleá de mi camino
que arranca, espino, la piel,
por entre campos de trigo!

Y me digo y me maldigo
¿Pa´ qué coño la dejé,
si caí en su duro olvido?

Soledad, a ti te pido
que ella me quiera querer
otra vez como me quiso.

De mi soleá es el aviso
el ruido, el pito del tren,
andén de pesares míos.

Serán estos tiempos fríos
los que hacen diez, cien… de tres:
lluvia, soledad y estío.

Ay, soleá, dale sentío
a este sentir, a mi fe
y a mi corazón contrito.

Que si me quiere un poquito,
que si me tiene merced,
yo más nunca te suplico.



César Guevara. En un junio de renuncias. 2015.​


Buenos versos hermanaso, que bueno te a quedao, te dejo mis felicitaciones compatriota y un saludo de amigo.
 
El sentir puede ser hermoso, por duro que sea, si se lo reviste de belleza lírica. Pero la belleza es una pretensión esquiva, una dama de pocas concesiones. Uno tan solo se aproxima un poquito, humilde, a sus campos gloriosos. Mis manos nunca fueron buenas para pintar, por más que me gusta... y no sé si habría tonos que me permitieran decir del todo lo que mis manos ven. Lo intento con la poesía entonces, que es una forma de pintar

con palabras.

Gracias por tus gotitas de dulzura y de consejo y de estímulo a mi sentir escrito, guapa de Granada. Te envío un beso para tu mano.
Ayyy qué zalamero y guapo eres tú. Más besazos querido amigo César...Muáááááááá
 
Ayyy qué zalamero y guapo eres tú. Más besazos querido amigo César...Muáááááááá
¿Ves? Uno dice una verdad y lo llaman zalamero, jajaja. Mira, mujer, que esos bezazos así laaaaargos y acentuááááádos saben a lluvia del Caribe y del Mediterráneo en medio de una tarde de verano. Así de buenos.

Nada, tengo que decirte guapa porque eres guapa... ¿qué más puedo hacer? Un abrazo fuerte, vale.
 
¡Ay soleá de mi camino
que arranca, espino, la piel,
por entre campos de trigo!

Y me digo y me maldigo
¿Pa´ qué coño la dejé,
si caí en su duro olvido?

Soledad, a ti te pido
que ella me quiera querer
otra vez como me quiso.

De mi soleá es el aviso
el ruido, el pito del tren,
andén de pesares míos.

Serán estos tiempos fríos
los que hacen diez, cien… de tres:
lluvia, soledad y estío.

Ay, soleá, dale sentío
a este sentir, a mi fe
y a mi corazón contrito.

Que si me quiere un poquito,
que si me tiene merced,
yo más nunca te suplico.



César Guevara. En un junio de renuncias. 2015.​
Muy buena plegaria a la soledad. Te felicito y te envio un abrazo César.
 

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