Eigna
Poeta recién llegado
Aquel día comencé a alimentar estas soledades,
con grandes bocados de orgullo y egoístas sorbos de juventud,
con el tiempo crecieron y se expandieron tanto,
que empujaron al amor fuera de mi cama,
a la compañía lejos de mi vida.
Hoy la ausencia me observa desde cuadros silenciosos,
adornada con sus telarañas de olvido;
encerrado, mi única ventana para escapar es un pasado hecho polvo,
y con la imaginación desquiciada intento revivirlo.
Conforme se infla el vacío en mi interior, mi presencia se contrae,
cada vez es más difícil respirar aquí, a la fe la consumió el tabaco,
solo tengo unos pedazos de uñas, me las ha comido el remordimiento,
los recuerdos son migajas que quitan las ansias pero no la tristeza.
Hace unos días el eco me abandonó, y se llevó mis últimas palabras,
las soledades trajeron a un invitado, que me abraza pero no habla,
se me han caído al suelo las ganas, así como los últimos pelos.
Mis soledades están conmigo, consolándome en mi sueño anunciado,
voy olvidando la oscuridad, y eso me tranquiliza, me confunde,
me siento como ese niño que por tanto tiempo estuvo perdido.
con grandes bocados de orgullo y egoístas sorbos de juventud,
con el tiempo crecieron y se expandieron tanto,
que empujaron al amor fuera de mi cama,
a la compañía lejos de mi vida.
Hoy la ausencia me observa desde cuadros silenciosos,
adornada con sus telarañas de olvido;
encerrado, mi única ventana para escapar es un pasado hecho polvo,
y con la imaginación desquiciada intento revivirlo.
Conforme se infla el vacío en mi interior, mi presencia se contrae,
cada vez es más difícil respirar aquí, a la fe la consumió el tabaco,
solo tengo unos pedazos de uñas, me las ha comido el remordimiento,
los recuerdos son migajas que quitan las ansias pero no la tristeza.
Hace unos días el eco me abandonó, y se llevó mis últimas palabras,
las soledades trajeron a un invitado, que me abraza pero no habla,
se me han caído al suelo las ganas, así como los últimos pelos.
Mis soledades están conmigo, consolándome en mi sueño anunciado,
voy olvidando la oscuridad, y eso me tranquiliza, me confunde,
me siento como ese niño que por tanto tiempo estuvo perdido.