Claudio Tapia
Poeta recién llegado
(Inspirado en la obra La rebelión de Lucifer, de Juan José Benítez)
¿Quién me vende un poco de conocimiento?,
para subir al cielo y engendrar en sus laberintos
la lujuria que posee mi candor emblemático y sedicioso
protegido por los grandes
otrora lanzados agónicamente sobre la tierra vacía
Necesito de la maldad no conocida,
para justificar la benevolencia de la traición manifestada por la libertad
Amigos oscuros, profanos valientes soldados,
que un día lucharon por la evolución retardada
agónicos, refinados, pensaron en mi
y en tiempos arcanos como herejes vistos fueron,
por los ojos vestidos de luz
que un día formaron la unión de los tiempos eternos
Necesito escupir de cielo, los planetas no elegidos
y verter en ellos un santo grial
destrozado por mugrosos templarios, cubiertos de sangre
y en un día sin vida, colmar con la santa traición no bendecida,
los espacios banales no mutilados.
Lloren conmigo sedientos luceros,
la herencia maldita de la autoridad disfrazada de luz
con secretos ocultos
Espacios, galaxias es vuestro tiempo
juntad lo poderes perdidos un día
y en amplio secreto elevad vuestra voz,
sellando con pactos eternos la promulgación de aquel manifiesto,
truncado ese día , por nuestro señor, a quién pido perdón
¿Quién me vende un poco de conocimiento?,
para subir al cielo y engendrar en sus laberintos
la lujuria que posee mi candor emblemático y sedicioso
protegido por los grandes
otrora lanzados agónicamente sobre la tierra vacía
Necesito de la maldad no conocida,
para justificar la benevolencia de la traición manifestada por la libertad
Amigos oscuros, profanos valientes soldados,
que un día lucharon por la evolución retardada
agónicos, refinados, pensaron en mi
y en tiempos arcanos como herejes vistos fueron,
por los ojos vestidos de luz
que un día formaron la unión de los tiempos eternos
Necesito escupir de cielo, los planetas no elegidos
y verter en ellos un santo grial
destrozado por mugrosos templarios, cubiertos de sangre
y en un día sin vida, colmar con la santa traición no bendecida,
los espacios banales no mutilados.
Lloren conmigo sedientos luceros,
la herencia maldita de la autoridad disfrazada de luz
con secretos ocultos
Espacios, galaxias es vuestro tiempo
juntad lo poderes perdidos un día
y en amplio secreto elevad vuestra voz,
sellando con pactos eternos la promulgación de aquel manifiesto,
truncado ese día , por nuestro señor, a quién pido perdón