Napoleon Gonzalez
Poeta recién llegado
Estoy triste, pero mis ojos no lloran
ya no quiero los abrazos de nadie;
la que queda de mi mirada se pierde
en el fondo quieto del mar
¿Para qué he de pensar con amores
si está oscura y lluviosa mi tarde
y no vienen suspiros ni aromas
en la quietud del aire?
Han pasado las horas quietas;
está quieto el inmenso mar;
ya se han ido los lentos recuerdos;
flota los sueños en los pobres océanos.
Al cerrar mi ventana a la sombra,
una luz pequeña brilló en los cristales;
pero estoy triste, mis ojos ya no lloran,
¡ya no quiero los abrazos de nadie!
Solo quiero tu sonrisa,
solo quiero tu compañía
la sopa y la tortilla, las papas
el vino amargo de tu despedida.
ya no quiero los abrazos de nadie;
la que queda de mi mirada se pierde
en el fondo quieto del mar
¿Para qué he de pensar con amores
si está oscura y lluviosa mi tarde
y no vienen suspiros ni aromas
en la quietud del aire?
Han pasado las horas quietas;
está quieto el inmenso mar;
ya se han ido los lentos recuerdos;
flota los sueños en los pobres océanos.
Al cerrar mi ventana a la sombra,
una luz pequeña brilló en los cristales;
pero estoy triste, mis ojos ya no lloran,
¡ya no quiero los abrazos de nadie!
Solo quiero tu sonrisa,
solo quiero tu compañía
la sopa y la tortilla, las papas
el vino amargo de tu despedida.