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Solo sé que no soy nada

AnonimamenteYo

Poeta adicto al portal
Solo sé que no soy nada,
y tal vez esta ausencia resignada
es el todo que nunca tuve,
él único caprichoso sueño que no anhelaba.
Vítrea y vasta,
como un vacío que lleno
de todo lo que necesito,
melancolía y el consuelo,
o de aquella sed
que mana de las entrañas.
Soy huésped en mi propia morada,
silenciosa y desgranada,
sin puertas ni ventanas,
pero si erras la salida,
un laberinto de sombras alargadas te aguarda.
Aquí tampoco hay promesas ni despedidas,
ni se escuchan las campanas,
es lo que queda en la madrugada,
cuando todo lo demás se marcha.
Solo sé que no soy nada,
y sé que mi nada es pesada,
porque mi alma se arrastra quebrada,
y el sabor a cenizas,
es la única huella borrosa que queda,
cuando se desploma mi esperanza.
 
Última edición:
Solo sé que no soy nada,
y tal vez esta ausencia resignada
es el todo que nunca tuve,
él único caprichoso sueño que no anhelaba.
Vítrea y vasta,
como un vacío que lleno
de todo lo que necesito,
melancolía y el consuelo,
o como aquella sed
que mana de las entrañas.
Soy huésped en mi propia morada,
silenciosa y desgranada,
sin puertas ni ventanas,
pero si erras la salida,
un laberinto de sombras alargadas te aguarda.
Aquí tampoco hay promesas ni despedidas,
ni se escuchan las campanas,
es lo que queda en la madrugada,
cuando todo lo demás se marcha.
Solo sé que no soy nada,
y sé que mi nada es pesada,
porque mi alma se arrastra quebrada,
y el sabor a cenizas,
es la única huella borrosa que queda,
cuando se desploma mi esperanza.
Llegamos de la nada, creemos ser algo y ya luego vamos de salida.
Un saludo, anonimamente.
 
Solo sé que no soy nada,
y tal vez esta ausencia resignada
es el todo que nunca tuve,
él único caprichoso sueño que no anhelaba.
Vítrea y vasta,
como un vacío que lleno
de todo lo que necesito,
melancolía y el consuelo,
o como aquella sed
que mana de las entrañas.
Soy huésped en mi propia morada,
silenciosa y desgranada,
sin puertas ni ventanas,
pero si erras la salida,
un laberinto de sombras alargadas te aguarda.
Aquí tampoco hay promesas ni despedidas,
ni se escuchan las campanas,
es lo que queda en la madrugada,
cuando todo lo demás se marcha.
Solo sé que no soy nada,
y sé que mi nada es pesada,
porque mi alma se arrastra quebrada,
y el sabor a cenizas,
es la única huella borrosa que queda,
cuando se desploma mi esperanza.
Ser eminente en profesión humilde, es ser algo en lo poco, es ser algo en la nada.


Saludos
 
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